jueves, 8 de marzo de 2012

Día de la mujer trabajadora

Hoy se celebra el día de la mujer trabajadora. Creía que le iban a cambiar el nombre por el de mujer esclavizada, ya puestos.
En buena hora se pensó que eso del trabajo era algo que servía para realizarse y en menuda falacia ha derivado lo que empezó siendo una exigencia de derechos.

¿Qué se ha conseguido? ¿Que la mujer se incorpore al mercado laboral o que se la esclavice como al hombre? En la actualidad la mujer tiene verdaderos problemas para conciliar su vida profesional con la familiar, eso si tiene suerte y tiene un trabajo que la motive, y no sencillamente se prostituye como hace el hombre a cambio de un salario que le permita resistir en esta mierda de sistema capitalista.

En mi opinión se ha banalizado la palabra trabajo, ensalzando unas virtudes que no tiene, desvirtualizando su poder. Es más, el origen de la palabreja tiene su miga ya que según San Google y su apóstol Wikipedia, trabajo deriva de una tortura semejante a una crucifixión.

Celebrar un día de la mujer trabajadora me parece también una intención de perpetuar una distinción de sexos que no debería, en este sentido, perpetuarse.

La incorporación de la mujer al mercado laboral ha implicado, además, una rotura de un modo de operar que se venía siguiendo desde antiguo. La mujer se cuidaba de los hijos y el hombre traía el sustento. De tanto seguir ese proceder se modificaron y adaptaron los sentidos, agudizando los femeninos para espacios pequeños y los masculinos para los abiertos, de cuando ella buscaba sus enseres en la oscuridad de su pequeña cueva y de cuando él acechaba a sus presas tras avistarlas en grandes prados.
De mis palabras se podrá deducir que soy un machista y que quiero que la mujer se quede en casa cuidando de la prole que engendre con su marido católico-apostólico-romano y que cuantos más hijos tenga mejor. Pues no.
Simplemente veo que en cuestión de cien años se ha pasado de que una criatura tenga una madre a quien dirigirse a que tenga que quedarse en una guardería porque sus padres deben trabajar todo el santo día para poder seguir adelante. Se ha pasado a que lo amamante la televisión, cuidadora y tutora de una generación perdida.
La figura materna parece haber desaparecido y eso ha pasado en poco más de un siglo. ¿Y todo por el derecho a ser explotada?

A mí me gustaría que tanto la mujer como el hombre se sintiera realizado realizando la labor que creyera que le llena y que pudiera desempeñar sus funciones sin obstáculos.

Y todo ello no va en detrimento de la lucha por los derechos, tanto de la mujer como del hombre. Va a favor de los derechos de las personas, que últimamente, escrito sea de paso, están siendo masacrados en aras de la economía del miedo.

Yo tuve la suerte de tener una madre siempre en casa. Yo quiero que mi descendencia tenga alguien de su sangre a quien dirigir sus llantos, sus preguntas, sus alegrías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario