jueves, 10 de noviembre de 2011

El G.P. de las despedidas

Escribo con orgullo que este fin de semana estuve presente en la última carrera de la temporada 2011 del Campeonato del Mundo de Velocidad acaecida en Xest, en el circuito Ricardo Tormo.


Fue un fin de semana frío y pasado por agua. No es precisamente el escenario ideal para llevar a tu pareja a su bautismo particular de aceite, gasolina y neumático quemado, pero la ocasión era la que era y no se podía desaprovechar.

Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de gente echando de menos a Marco Simoncelli. No pasaba mucho rato sin que apareciera alguien con una peluca, luciendo una camiseta con un 58 o enarbolando una bandera con la leyenda de SuperSic. Los pilotos, por su parte, lucían pegatinas en los carenados de sus motos o se habían hecho un casco en homenaje al fallecido piloto.

Nadie parecía acordarse de lo sucio que era en pista ni de lo peligroso de su pilotaje, todo el mundo estaba con Marco y con su familia.


Personalmente tenia en mente acudir a la cita por un motivo principal: decir mi adiós a la categoría que ha pervivido desde que este circo de las motos nació. Mi favorita. Motos pequeñas, pilotos jóvenes y aguerridos, el característico ruido de los motores.

También quería estar allí para ver al novato Marc Màrquez levantar el trofeo tras una temporada fantástica en la que nos ha hecho vibrar de lo lindo.

Y para despedir también a un campeonísimo de las dos ruedas como Loris Capirossi, todo un veterano.


El sábado estuve esperando que Màrquez saliera a pista en los entrenamientos oficiales, pero fue en balde. El de Cervera tuvo que tomar la dura decisión de no salir a dar ni siquiera una vuelta ya que sufría de visión doble y no quería que ni él ni nadie saliera perjudicado, con lo que el alemán Bradl se fue a dormir conocedor de que tenía el título en el bolsillo sin tener que disputar la carrera.


Sabiendo que ya no quedaban opciones para uno de los nuestros en Moto2, mis esperanzas recaían en Nico Terol, quien tenía una renta de veinte puntos sobre un Johann Zarco que ha pisado los talones al piloto español durante todo el campeonato, a pesar de sus errores garrafales y de solamente subir a lo más alto del podio en una ocasión.


Tras los warm-ups, a las diez de la mañana, se realizó el homenaje a Marco Simoncelli. Todos los pilotos de todas las categorías se juntaron para dar una vuelta de honor, con Kevin Schwantz pilotando su Honda y encabezando la comitiva, mientras se subía una enorme pancarta que cubría la torre de control con una foto enorme del italiano y se hacía estallar una traca, respetando el ruego del padre de Marco que pidió que en Valencia se hiciera mucho ruido para despedir a su hijo.


Con la emotiva despedida en la retina de muchos, a las once se dio la salida de lo que sería la última carrera de 125cc.

Y no habían pasado ni tres vueltas cuando vi que un piloto caía. Pensaba que era Khairuddin, que había tenido problemas, pero no. El desgraciado en cuestión era el francés Zarco, el rival de Terol, que se iba por los suelos y dejaba en bandeja de plata el título de campeón del mundo al valenciano.

A partir de ahí la emoción se centró en ver si Viñales conseguía arrebatarle la tercera plaza en discordia a Sandro Cortese. El de Roses impuso un ritmo muy fuerte que su adversario fue incapaz de seguir sin irse también a besar la gravilla.

Sin el añadido de la presión, Terol se soltó e hizo gala de su poderío, alcanzando a Faubel y a Viñales y superándolos, aunque al final tuviera que ceder al empuje de Maverick.

Un justo triplete y una demostración de quienes han sido los amos de la categoría del octavo de litro estos últimos años.


Moto2 no tenía demasiado aliciente viendo los entrenos y la posición en la que partían los nuestros. El momento álgido fue cuando el ya campeón Bradl se iba al suelo, un ejemplo, en mi opinión, del no merecimiento del título. Ganó Michelle Pirro, del equipo Gresini (el mismo que el de Marco Simoncelli), quien se estrenaba en esto de subir a lo más alto del podio. Declaró que le parecía que Marco le había empujado a conseguir la victoria, mientras su jefe lloraba emocionado por todo lo sucedido.


Y llegó la categoría reina, con un guión que ya cansa. Stoner largándose a las primeras de cambio y metiéndoles un mundo a sus perseguidores. Dani parecía aguantar el tirón, pero se fue quedando rezagado. Antes de eso, en la primera curva, Dovizioso tocó a Bautista, quien no pudo dominar su montura y se fue al suelo, haciendo un strike con Rossi, Hayden y de Puniet, con lo que muchos seguidores del mítico 46 fueron desfilando de las gradas, tal y como sucedió años atrás cuando el italiano se cayó también aquí.

Pero de pronto el australiano, a poco de terminar la carrera, aflojó el ritmo y Spies lo alcanzó, superándolo. El pundonor de Casey se impuso cuando parecía que Spies se llevaría a casa el trofeo de campeón de la prueba, batiendo al yanqui en la misma línea de meta tras estrujar el motor de su Honda.


En fin, como siempre suele ocurrir a estas alturas, se acabó lo que se daba hasta el año que viene. Un año que viene en el que no contaremos con la retransmisión de los profesionales de RTVE ya que otra cadena se ha hecho con los derechos. Han sido muchos años de cobertura mediática, nadie más se atrevió hasta que el motociclismo ha empezado a ser visto por cada vez más espectadores. Espero que siempre nos queden en la memoria las voces de Valentín Requena, Marc Martí, Àlex Crivillé, Ángel Nieto, Ernest Riveras, entre tantas gargantas ávidas de contar algo tan tonto como equis número de tipos dando vueltas a un circuito de asfalto.

Desde este espacio, muchas gracias por los tiempos vividos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Coitus griegus interruptus

Leo, con pena, como el primer ministro griego ha decidido dar marcha atrás tras verse sometido al chantaje de sus socios de la eurozona y de todo el malvado entramado financiero.


Después de ver un organigrama en el que se podía ver de qué manera cargos públicos y privados se van relevando en esta broma de mal gusto empiezo a pensar que esta maniobra de poco más de 24 horas de duración no ha sido otra cosa que, en mi opinión, un mero movimiento especulativo, otra artimaña de los buitres carroñeros que se están dando un festín con todo este berenjenal.


Leyendo la opinión de Marco Schwartz http://blogs.publico.es/versionlibre/651/el-indignante-acoso-a-grecia/ he tenido la penosa revelación de que finalmente ya nos podemos estar olvidando de que formamos parte del primer mundo. La situación que estamos viviendo y la que nos va a tocar vivir de ahora en adelante se parecerá a la que los países del tercer mundo han estado padeciendo durante decenios, subyugados y extorsionados por la avaricia del capital y si no le ponemos remedio ese va a ser nuestro triste destino.


Aunque todavía está por ver si los grandes oligarcas no van a decidir montar un cristo y liarnos en un conflicto bélico de dimensiones estratosféricas con los fines de: a.)lucrarse a base de bien con la venta indiscriminada de armamento, b.)eliminar a una parte de esos siete mil millones de personas que habitamos en el planeta y c.)sentar las bases para subyugar a la humanidad y someterla a sus designios para el futuro.


Últimamente estos pensamientos me están llevando a pensar demasiado en una respuesta violenta hacia ese sistema. Me equivocaba al pensar que no sabemos contra quién luchar. Solamente debemos escarbar un poco para darnos cuenta de quién/es pretenden dirigir el destino. La destrucción o inutilización de las sedes de organismos como el FMI, el BCE, agencias de calificación y todos los nidos donde anidan estos pajarracos.


¿Alguien conoce algún hacker de confianza o a un terrorista en paro?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ni sexo ni yogur

Pánico bursátil por miedo a otra debacle financiera. La quiebra griega podría llevarse por delante a bancos de todo el mundo. Así titulan la noticia en el diario Público.es. http://www.publico.es/dinero/404599/panico-bursatil-por-miedo-a-otra-debacle-financiera

Puede ser un anuncio catastrofista y no me extrañaría, pero de un tiempo a esta parte es inevitable hacerse eco de la situación griega y de ahí un servidor llega a la conclusión de que quizás haya llegado el momento. El momento de que el sistema se derrumbe y se desplome definitivamente. Que la inmensa mayoría de bancos quiebren y se vaya todo a hacer puñetas. Ojalá, pero el sistema parece que se reinventa para salir vivo, aunque agonizante, de cada estocada que se da él mismo, cual samurai haciéndose el harakiri. A diferencia de que él no tiene honor. Bien al contrario, ni honor ni vergüenza, tal y como lo demuestra la incorporación a las filas directivas del BCE y de la ramificación europea del FMI en su puesto más elevado de personajes que en su día ocuparon altos cargos en Goldman Sachs, que por aquel entonces se dedicaba a ocultar la deuda griega a ojos de todos.


La ilustrativa imagen que corre desde hace un tiempo de unos niños africanos desnutridos escribiendo en la arena “Por favor, salvad los bancos” es tan solo una pequeña aunque significativa muestra de la falacia absurda en la que estamos sumergidos.


Es probable que si los economistas que aparecen en los medios leen este escrito me tachen de cretino. Pero como no lo leen. A esos economistas debería caerles la cara de vergüenza. Pero como no tienen.

No sé si habrá más gente que piense como yo, que sea igual de cretina. Porque bien mirado, si se hunden los bancos los que más vamos a sufrir somos esa gran masa de populacho que vivimos en una supuesta sociedad del bienestar. Los más ricos van a seguir viviendo bien durante un tiempo y los más pobres quizá tengan una mínima oportunidad de salir adelante sin las restricciones que organismos como la OCDE y el FMI les imponen.


Lo que viene sucediendo en Grecia da para mucho. Bien es cierto que los helenos llevan tiempo remoloneando de mala manera incumpliendo las clausulas del contrato que hicieron en su día pero, en mi opinión, lo realmente trascendente de lo que está sucediendo es que los mercados finalmente se han quitado la máscara y están demostrando que no tienen interés alguno en la democracia. Como tampoco la tienen Merkel y Sarkozy, que han corrido a prevenir a Grecia y advertirle de que dé marcha atrás en su intento de permitir que sea la soberanía popular la que decida sobre su futuro.


Grecia, la cuna que tantos recién nacidos ha mecido, puede seguir siendo ese lecho para una nueva manera de entender el futuro o transformarse, directamente, en un ataúd con lápida incluida cuya inscripción rece: Aquí yace el último intento de transformar el mundo.

sábado, 29 de octubre de 2011

La hora de los sensatos

Pues me ha parecido de lo más acertado el título. Con sensatez, usando la lógica, el sentido común (dos palabras que leeréis mucho en sus páginas), así da la impresión de que se ha escrito este libro.
La hora de los sensatos, de Leopoldo Abadía, es un libro que se lee solo. No esgrime datos técnicos que tienden a hacer pensar más de la cuenta y que terminan perdiendo al lector en un mar de dudas y consultas a San Google para aclarar conceptos que uno no ha oído hablar en su vida, o que últimamente oye tanto que para no parecer tonto termina por sucumbir y buscarlo, ya no en el Diccionario como se hacía antes, sino en San Google, que lo sabe todo. Cuando mis padres no sabían o no querían responderme a algo, por el motivo que fuera, la respuesta era: -Míralo en el Diccionario. Supongo que era la salida de emergencia y la respuesta políticamente correcta cuya traducción sería: -Ahora no me da la gana de contestarte porque estoy ocupado/a en mis cosas. O bien: -No tengo ni puñetera idea o sea que búscalo tú, que es a quién le interesa saberlo.
Y claro, después de tanta consulta uno pierde el hilo y ya no sabe por dónde va. En éste no.

Publicado por Espasa y con una longitud de 184 páginas de texto lectivo, en sus hojas uno se traslada a su querido e imaginado pueblo de San Quirico para desayunar con el autor y su amigo, además de compartir alguna que otra cena con sus respectivas mujeres.

Leopoldo Abadía empieza explicando lo ajetreado que ha estado últimamente yendo y viniendo de una conferencia a otra, agradece y resume los encuentros, anécdotas y vivencias que le han sucedido en este tiempo y se encuentra con su amigo de nuevo, para contarle lo que le ha dicho esa gente con la que se ha topado y las reflexiones que ha hecho sobre lo que esa gente le ha dicho.

Y lo que la gente le ha dicho, entre otras cosas, es que se siente abandonada, que no sabe hacia donde ir, que está apática, hastiada de esta situación y escéptica hacia lo que el futuro les depara. Lo normal vaya.

El autor responde a la pregunta de si es de izquierdas o de derechas, aunque lo hace a su manera. Y considero que yo soy lo mismo que él.

Resulta muy interesante cuando va al grano y escribe sobre lo que él denomina Revolución Civil. Poco antes suelta una frase que, si bien puede no ser suya, a partir de ahora y si nadie expone lo contrario, le atribuiré. Cree que: El mundo está lleno de personas, pero que cada persona es un mundo. La encuentro genial.
El primer artículo de la Constitución de esa Revolución Civil reza que toda persona será sujeto de obligaciones y derechos. Yo a este artículo le sumaría algo así como: “e igualdad de oportunidades y deberes”. Esto de las oportunidades, derechos, obligaciones y deberes lo saqué de algún lado, pero no me acuerdo de dónde. Sé que me gustó mucho y leer ese primer artículo me lo ha traído a la memoria.

Uno de los pilares en los que el autor sustenta su obra es en el uso del sentido común. Y a mi modo de ver lo hace de manera excelente. Nos define lo que el ve como el bien común. Se podrá estar de acuerdo o no con su forma de pensar pero, en mi opinión, hay mucha sensatez en lo que él dice.

A partir del capítulo siete habla de política, de economía y de democracia. Las define, a su manera. Las analiza y las deconstruye con su particular sentido del humor pero sin perder por un momento la coherencia, aunque a veces se le ocurran ideas disparatadas.

El libro da un vuelco a partir del capítulo doce, cuando el autor y su amigo deciden pasar a la acción. A partir de ese punto se empieza a saber lo que hay que hacer. Y lo que hay que hacer no es otra cosa que aplicar el sentido común. Esto de aplicar el sentido común es más difícil de lo que parece, porque si se hubiera aplicado otro gallo cantaría... pero bueno.
La cita que hace de Churchill no tiene desperdicio, como tampoco la tiene su declaración de principios.

En los puntos en los que no estoy de acuerdo con el autor se encuentra una afirmación que dice que serán las empresas las que nos sacarán de esta crisis, y de las que vengan, en el futuro. Y que serán las empresas grandes las que lo harán. No termino de ver claro como unas empresas que juegan y especulan de manera ingente con su dinero y con el que no existe, empresas que propician que primen los resultados económicos sobre el hambre, la pobreza o la violencia vayan a ser las que saquen al mundo del atolladero. A no ser que esas empresas cambien radicalmente sus principios y que lo haga también el sistema, de aquí no salimos ni de coña. Aunque luego aclara que quien nos sacará de la crisis serán las personas decentes. Y eso me deja más tranquilo porque revierte en lo anterior.
Tampoco veo claro lo de crecer, porque la manera de crecer que ha habido hasta ahora es insostenible. Hay otras formas de crecimiento, pero no creo que sean esas a las que se refiere el autor.

Él y su amigo se ponen las pilas y en poco tiempo y con la idea de que ellos van a dirigir el país durante cuatro años (y sólo durante cuatro años) montan una hoja de ruta que incluye la forma de dirigirlo (al país), el equipo que lo hará, las condiciones que deben reunir los miembros de ese equipo y las responsabilidades que van a tener. Convocan una reunión que dura cuatro días. Al finalizar el cuarto día, todos los miembros del equipo (cinco en total) saben lo que tienen que hacer.


En la página ciento sesenta se puede leer una declaración de intenciones llena de (¿cómo no?) sentido común. Aunque en el punto número siete discrepo. Los que me sigan y hayan leído el libro ya sabrán porqué. Va, una pista, estoy a favor de que el Estado proporcione una renta básica a cada persona que viva en ese Estado, por el simple hecho de ser persona. Y como decía la Kemp: “y hasta ahí puedo leer”.

Y siguen así, ellos dos y su equipo de vicepresidentes, que ahora son cuatro, (con unos nombres muy apañaicos y que permiten que cualquiera entienda a qué se van a dedicar) arreglando España y de paso proponiendo un modelo de gestión de país que de salir bien pueden exportar luciendo con orgullo el sello “Made in Spain”.

Hasta que uno llega al final de la lectura. Me dan ganas de escribir una cosa pero no lo voy a hacer porque a.) podría desvelar el final, b.) tampoco es cierto del todo y c.) es muy machista y, por lo tanto, muy imbécil.

En fin, un libro muy fácil de leer, ameno, divertido, un libro para pasarlo bien. Ya era hora.

Hay una pregunta que no he podido dejar de hacerme mientras leía el libro. De hecho es una pregunta que suelo hacerme cuando vislumbro que hay personas como Leopoldo Abadía, o como Arcadi Oliveres, o como Joan Melé, o como Santiago Niño, que piensan de manera lógica aunque algunos los tilden de utópicos. ¿Porqué no tenemos a estas personas dirigiendo los asuntos que nos atañen? ¿Porqué no están estas personas ocupando cargos de poder cuando a todas luces están más capacitados que los que los ocupan actualmente? Me pregunto esto y me pongo un poco triste. Y después me entra la esquizofrenia conspiranoica. Pero intento que se me pase pronto.
A Leopoldo le pido, por favor, que no tire la caja. Seguro que puede servir.
Realmente, lo de escribir en servilletas es todo un tema.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ciao Marco

Adiós Marco. He tardado unos días en escribirte esta misiva a modo de despedida, pero tenía sentimientos encontrados. Reconocía que eras un buen, un muy buen piloto, pero lo reconocía por lo bajini. Si no te hubieras topado tantas veces con los nuestros, perjudicándolos sobremanera debido a tu manera de pilotar, no te hubiera tenido tanta rabia. Incluso habría disfrutado más de tus carreras y te podría haber animado. Pero parecías tener un imán para chocar con ellos, sacarlos de la pista o hacerlos volar por los aires. Tus encontronazos con Barberà, Bautista, Lorenzo, Pedrosa, y no una, sino varias veces, me llevaron a maldecirte hasta lo innombrable. Sobretodo cuando tres años atrás, en ese mismo asfalto que te ha quitado la vida, te erigiste como campeón de la hoy desaparecida categoría del cuarto de litro. Te llamaba despectivamente “Limoncello”, pelo de payaso y otras cosas, exaltado por tu agresivo pilotaje. Pero reconozco que eras un muy buen piloto.


Hacía tiempo que te lo advertían, pero tu seguías fiel a tu estilo, haciendo caso omiso de las palabras, consejos de otros y amenazas de dirección de carrera. Al final tus ganas de luchar te han llevado a tener el fatídico accidente que te ha quitado la vida. Y lo siento por ti y por los tuyos, lo siento de veras. Nos vas a dejar a todos con la duda de saber hasta donde podrías haber llegado. Seguro que habrías subido a lo más alto del podio, aunque hubiera sido batiendo a los nuestros y eso no me habría hecho ninguna gracia. Pero ninguna ninguna.


Ciao Marco. No te olvidaré.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Empeñado en encontrar la manera

No sé si sabréis que hacía tiempo que quería leer sobre Karl Marx. Acudí a la biblioteca y una de sus empleadas me aconsejó empezar con “Guía para entender a Marx” de Edward Reiss. Debo agradecerle que lo hiciera ya que su lectura me ha servido de mucho. Justo después de cerrarlo empecé con “El fin del trabajo” de Jeremy Rifkin, un libro escrito en el año 1994, que predecía, con más o menos acierto, algunas de las situaciones que estamos viviendo en la actualidad. Éste, a pesar de estar escrito hace más de quince años y estar muy centrado en la problemática americana, sugiere varios temas y aporta soluciones de las que yo he extraído mis propias conclusiones.


Este artículo puede que sea una repetición de algunos escritos anteriores, pero con la diferencia de que, por fin, he podido leer a alguien (más culto y entendido que yo) que profetiza algo tan simple como que el ser humano debe dejar de estar sujeto a la esclavitud de un trabajo. Más que deber lo va a tener que hacer por obligación, pero eso ya se verá más adelante.


“El fin del trabajo” cuenta de forma muy clara y con un lenguaje bastante entendedor la problemática con la que se ha encontrado la clase trabajadora desde los albores de la era industrial.

Cuando se creó la máquina de vapor se inició una nueva etapa en la historia de la Humanidad. Una etapa caracterizada por el uso cada vez mayor de herramientas mecanizadas que han superado en potencia y, por lo tanto, en capacidad de producción, a las personas. Con un rendimiento superior, los avances tecnológicos han permitido la implantación de máquinas en detrimento de los puestos de trabajo que ocupaban los hombres y mujeres en todos los ámbitos.


Por este motivo me indigné (esta palabra tan de moda últimamente) cuando escuché a Rubalcaba prometer el crecimiento del empleo en un mitin, para acto seguido ver que Rajoy hacía exactamente lo mismo en otro. Nadie hablaba de que el trabajo como tal va a ser algo que será prácticamente erradicado y que lo necesario, en mi opinión, es buscar alternativas para que, de una vez por todas, las personas pasen de ser esclavas de un trabajo que normalmente no desean, ni les gusta, ni se sienten mínimamente realizadas haciéndolo, a una sociedad que haga un uso cada vez mayor de su tiempo libre.


Una persona me ha dicho, al exponerle lo anterior, que lo que hacen falta son líderes, alguien que plantee una teoría, que lo haga desde las universidades, que todas las revoluciones han surgido de la misma forma. Se preguntaba el porqué no había más revoluciones, porqué la gente no salía a la calle y se plantaba. Mi respuesta ha sido que el hastío y la desilusión se habían apoderado del pueblo. No puedo imaginar otros motivos por los que el ser humano se haya rendido. Coincido con esta persona en que es necesario unos líderes que encabecen la subversión y no pase como hasta ahora, en que el único movimiento que levanta la voz, el 15-M, no tiene unas cabezas visibles, unos referentes a quienes seguir. Tampoco los grandes medios de comunicación parecen tener demasiado interés en dar a conocer nombres ilustres y personajes de quienes fiarnos. Por desgracia siguen habiendo más personas interesadas en saber como ha ido la boda de la Duquesa de Alba o en la última parida de la Esteban que de una posible salida de esta situación. Así nos va al resto.


Debo escribir (¿porqué esconderme?) que mientras leía y tomaba apuntes sobre los dos libros que citaba al principio, me imaginaba redactando una teoría que fuera lo suficientemente válida como para que fuera seguida. Tampoco hace falta que sea una teoría definitiva, algo que haya que obedecer a pies juntillas. Al fin y al cabo, simplemente han sido una serie de anotaciones, de pensamientos escritos que desarrollaba a medida que iba pasando páginas y entendiendo algunos cómos y porqués. Quizá haya quien piense que son demagogias o que es algo tan evidente que no valía la pena escribirlo y mucho menos perder el tiempo en leerlo, pero eso ya es opinión de cada cual.


De estos cómos y porqués he deducido que:


Los sistemas capitalista y consumista actuales, unidos a los avances tecnológicos, son sus propios destructores.


Los avances tecnológicos crean puestos de trabajo pero siempre menores a los que destruyeron esos avances. La reconversión de unos sectores a otros también destruye puestos de trabajo.


Debería haber sido obligación del sistema capitalista velar por el bienestar de las personas trabajadoras. En lugar de eso [el sistema] ha permitido el abuso reiterado en beneficio de las empresas y los mercados.


Las empresas que luchan y se desviven por incrementar sus beneficios a costa de la eliminación de puestos de trabajo deben hacerse cargo de las personas a las que desemplean con un reintegro equivalente al sueldo que ganaban trabajando, a costa de los beneficios que obtenga la empresa.


Los mercados y las especulaciones constantes deben ser penalizadas con impuestos, de manera que las repercusiones negativas que esas acciones puedan tener (generación de pérdidas a terceros (por ejemplo, las oscilaciones en el precio del grano que provocan que las cosechas sean ruinosas para el campesino), destrucción del medio ambiente, eliminación de empresas y puestos de trabajo, empleo de mano de obra sin sus debidos derechos laborales, etc.) se vean recompensadas por esos fondos.


No se incrementan los puestos de trabajo; al contrario, con cada avance tecnológico el número de personas despedidas irá a más.

La eliminación de puestos de trabajo debe ser inversamente proporcional al incremento de la felicidad en la llamada clase trabajadora.

Ésta, poco a poco, deberá dejar de creer en que tener un trabajo es vital ya que podrá dedicar su tiempo libre a aquello que considere necesario para su crecimiento y desarrollo, tanto en conjunto como a nivel individual.

Hay que dejar de creer que se es una persona inútil si no se tiene un empleo.

El potencial de una persona debe dejar de ser medido por su fuerza de trabajo sino por su aportación a la sociedad. De este modo [la persona] no estará obligada a vender su fuerza de trabajo por un sueldo.


El trabajo de los publicistas deberá cambiar y pasar de ser una creación constante de necesidades de consumo a otro de creación de necesidades de evolución personal y de ayuda al prójimo.


Me pregunto qué lleva a los ricos a generar pobreza porque su riqueza no puede generarse indefinidamente; los pobres no pueden generar riqueza.


La creación de puestos de empleo tiene que ser reconvertida hacia la creación de posiciones, de escalafones que permitan a cada ser humano desarrollar sus capacidades e inquietudes de forma libre, en el marco de una sociedad justa y comprensiva con las aptitudes de todos sus miembros.


De querer perpetuar el sistema actual, las clases inferiores van a terminar por hacer uso de la violencia, devolviendo el trato que han sufrido en forma de precariedad y abusos en el trabajo, recortes sociales e impunidad de los culpables de esta situación. De no seguir un camino de paz, el futuro puede que sea reprimido de una forma sin precedentes y controlado por fuerzas policiales. Posiblemente estas fuerzas policiales sean financiadas por empresas; el Estado como tal ya no tendrá ninguna importancia.


Las ideas radicales de cambio no tienen cabida en los medios de comunicación, impidiendo ver el amplio abanico de posibilidades que se le ofertan al ser humano.

Puestos a imaginar radicalidades, el dinero debería dejar de existir. Cada persona debería obtener unos puntos que le permitieran adquirir bienes. La obtención de puntos sería la resultante de lo que esa persona aportara a la sociedad. (Esta idea no es mía y admito que habría que “trabajarla”)


Para ir terminando con esta exposición, pienso que la llamada “generación ni-ni” puede que no sea tan mala. Lo es en cuanto a escasez de valores, pero el acomodamiento sistemático de estos jóvenes puede propiciar la transición de un sistema en el que el trabajo era una parte fundamental para la persona a otro sistema en que el ocio y el tiempo libre sea algo inherente a cada individuo.


De momento he llegado hasta aquí. Sé que no siguen un orden, que son ideas dispares. Espero ampliar estos puntos tanto como sea posible, hasta conformar una teoría que podría ser puesta en práctica. Por este motivo me gustaría ponerlos a debate, conocer su viabilidad. Tenemos que encontrar la manera de salir de ésta.

Seguiré soñando y confiando en el ser humano y en su capacidad para crear un sistema que le permita vivir mejor.








sábado, 24 de septiembre de 2011

De veto en veto, esta solicitud me la peto

Otra desilusión para que llegue la paz a Oriente Medio.


El palestino Mahmud Abbas ha solicitado ingresar en las Naciones Unidas. Ha sido un gran paso, pero todo hace pensar que será en balde. Me pregunto por qué no lo ha hecho antes, pero bueno.


El israelí Benjamin Netanyahu le ha respondido que se pusieran a negociar en ese mismo momento y en ese mismo lugar. Una tendida de manos totalmente demagógica. Si quería negociar ¿por qué no lo ha hecho antes?


Y será en balde porque Obama ya ha dicho que vetará que Palestina se convierta en estado. Aunque tampoco los mismos palestinos enraizados en la organización Hamás están de acuerdo ya que se reconocería a Israel como estado.


Obama, premio Nobel de la Paz, ha preferido seguir contando con el apoyo de la comunidad judía con vistas a las elecciones del año que viene que mojarse un poco y aceptar lo que parece que es un grito unánime de la mayoría de países.


Aunque hay un aspecto del que no se habla y que creo que tiene su importancia.

¿Verdaderamente hay un interés real en que haya paz entre esos dos pueblos?

La lucha armada que mantienen desde hace décadas genera un mercado de compra-venta de material bélico que, en mi opinión, interesa demasiado.


No parece que el reconocimiento de un estado palestino sea pues la solución al problema. El problema debería resolverse pactando, cosa que no han logrado hasta el momento.


Pasadas unas pocas horas, leo, con pena, que una treintena de países han recibido una carta de los EUA advirtiendo del peligro que supondría este paso, considerándolo una amenaza para la paz.

En este punto vuelvo a repetir lo que tantas veces he dicho y es que no puedo comprender que un estado tenga derecho a vetar y a prohibir algo, siendo esta acción una demostración de que en la ONU no rige un sistema democrático, sino más bien un sistema dictatorial en el que solamente unos pocos pueden decidir lo que está bien y lo que no, lo aceptable y lo desdeñable, sin importar en absoluto lo que pueda creer y querer la mayoría. El mal llamado Consejo de Seguridad de la ONU no aplica a todos por igual su defensa de los Derechos Humanos y el veto de EUA a la posibilidad de que Palestina sea reconocida como Estado es otra prueba de ello, de la gran falacia que desde hace más de medio siglo viene padeciendo el mundo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

De buena mañana y buen fin de semana

A las ocho de la mañana, en el radio-despertador sintonizado en la emisora líder en Catalunya, Rac1, suena el discurso con el que Basté empieza su segunda hora de programa. Hoy me ha gustado. Trataba sobre la inutilidad del Senado y, en mi opinión, pienso que lleva toda la razón. Pero los políticos, lejos de variar su rumbo y dedicar sus esfuerzos a crear beneficios para el pueblo, su pueblo, siguen manteniendo el timón en la misma dirección.


Volviendo al programa de Basté, éste daba la noticia (y quiere desarrollar un debate en la siguiente hora) de que este fin de semana, José Tomás, de profesión torero, iba a ser el último en lidiar uno de esos bravos animales en una plaza catalana.

Dejando de lado mi parecer sobre el tema, al oír las declaraciones de un chaval, cuyo sueño es dedicarse a matar reses en un círculo de arena, quejándose de la imposibilidad de poder trabajar en su tierra, lo comparaba con un cantante de opera al que no lo dejaran cantar en el Liceu o a un futbolista no lo dejaran chutar, de pronto he recordado que uno de mis sueños era conducir un coche por la sinuosa y serpenteantemente peraltada carretera que unía Ponts y Basella. La administración decidió construir un pantano, inundado la zona, antes de que yo pudiera sacarme el carné. Ajo y agua, cosas que pasan. Lo mismo le digo a los taurinos de pro. Hay otras plazas... hay otras carreteras.


Seguía la información con los recortes en sanidad y las declaraciones del President de la Generalitat aludiendo a la inutilidad de las huelgas que quiere hacer el personal sanitario (aunque no alude a su incapacidad para escuchar otras posibilidades. Tampoco se dice nada sobre que el actual consejero de Sanidad viene de la privada y es a ella hacia donde nos quiere dirigir).


Una de las típicas secciones de los viernes consiste en mencionar las películas que se pueden ver en los cines y que están dobladas al catalán. Reducidas a la mínima expresión, igual de mínima que la cantidad de gente que acude al cine a verlas, J.B. sigue empeñado en su denuncia, así como con el excesivo precio de las palomitas. Haría bien en denunciar, de paso, que la especulación sobre los alimentos es un hecho, porque nunca lo oigo hacerse eco de ello.


Y, atención, esta noche habrá que estar atentos. De una forma parecida al temor de que el cielo cayera sobre las cabezas de los galos, esta noche pueden caer trozos de un satelite que ha estado orbitando por allá arriba. El tamaño de éstos puede ser tan grande como un autobús. No sé yo si servirá de algo estar pendientes, para apartarnos si lo vemos venir. Lo suyo sería buscar una cueva.


Buen fin de semana.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La mercatocracia (2)

Todavía no ha salido el Sol cuando empiezo a escribir.


Tras una hora larga dando vueltas en la cama he decidido vestirme y sentarme frente a mi amigo el teclado para escribir un poco.


Resulta que a principios de semana se había hecho un llamamiento para manifestarse delante de las bolsas de varias capitales del mundo e impedir en la medida de lo posible que estas abrieran.


El resultado fue el mismo que cuando los indignados intentaron impedir la entrada al Parlament a los politicuchos que siguen a pies juntillas las directrices mercatoriales: dispositivo policial y desalojo de los manifestantes.


En Barcelona eran poco más de cincuenta, en Madrid unos doscientos y en Nueva York, la pionera, cerca de setecientas personas se dieron cita para denunciar la crueldad de los mercados. Allí, al otro lado del charco, las fuerzas de seguridad también impidieron que los comprometidos pudieran ejercer sus protestas en el modo y la forma que querían.


Los medios de comunicación standard se hicieron eco de la noticia a su manera. Eso es sin darle demasiada importancia ni relevancia, no se diera el caso de que la gente, harta, se uniera a unas reivindicaciones que son justas y, en mi opinión, totalmente necesarias.


Mientras tanto, los que cada día abren las puertas de esos negocios se desternillaban de risa, viendo la inocencia e inutilidad de tales acciones. Ellos, conectados a sus teléfonos móviles de ultimísima generación, siguieron ese lunes especulando y ganando o perdiendo un dinero que no es suyo y que tampoco es real, sin importarles un carajo las consecuencias de sus actos.


¿Quién pondrá freno a todo esto? ¿Quién se va a atrever a dictaminar unas leyes que impidan el lucro excesivo y desmesurado que, además, afecta a miles de personas directa o indirectamente?


De momento nadie tiene la suficiente valentía como para plantarse y detener esos abusos, con lo fácil y beneficioso que sería. Bastaría con la creación de un impuesto sobre las transacciones financieras, desorbitadas en muchos casos, para recaudar unos fondos que impedirían la puesta en marcha de la podadora social.

No puedo dejar de preguntarme, aunque luego haya algunos que entiendan mis dudas como una falta de opinión sobre el tema, quien se beneficia de esta situación.

Situación en la que todos salen perdiendo: la empresa no obtiene beneficios ya que descienden sus ventas, el trabajador no puede adquirir ciertos productos porque su limitado sueldo no le basta y encima tiene que hacer frente a los recortes que le afectan, los bancos ajustan cada vez más sus márgenes de manera que sus clientes deben empezar a pagar por unos servicios que antes regalaban (eso sí, siguen teniendo pingües beneficios a su costa).

Pienso yo que en algún momento la maldita crisis llegará a la cúspide de la pirámide y afectará a quienes ahora se regodean en el desespero de la sociedad, viendo como los gobiernos a quienes han votado obedecen sin rechistar a las órdenes de los mercados a quien nadie ha votado.


En fin, está a punto de salir el Sol, algo que ni la crisis ni la ferocidad de la codicia puede, de momento, evitar. Que tengáis un buen día.


(continuará...por desgracia)

viernes, 2 de septiembre de 2011

La mercatocracia

Hace días que quiero escribir sobre este palabro, que seguramente alguien habrá inventado antes que yo y es que desde hace demasiado tiempo que los famosos mercados no paran de incordiar. Se añaden estos a la larga lista de cosas que no termino de entender.

No consigo entender que, aún a sabiendas de la especulación que en ellos se fragua, se siga, no ya permitiendo su existencia, sino alentando, aupando, alimentando a la bestia. Hay que tenerla contenta. ¿Contenta para qué? ¿Para que siga jodiendo la vida a los demás? No daba crédito cuando leía que se tomaban medidas para contentar a los mercados y me entraba la risa (reír por no llorar) cuando al día siguiente las portadas anunciaban que las bolsas se despeñaban.


Parece bastante claro que lo que se nos ha estado vendiendo hasta ahora como democracia se ha convertido en mercatocracia, una dictadura que ejercen los mercados y a cuyos dirigentes no consigo poner cara. ¿Exagero? ¿Quien si no está dictando lo que los gobiernos deben hacer? Ordenes que los políticos siguen a pies juntillas.


Está sucediendo precisamente al revés de como yo imagino la evolución. En lugar de posibilitar que el ser humano pueda crecer como persona se le merma de cualquier opción que no sea otra que la de trabajar para contentar al sistema.


Un artículo interesante se publicaba hace unos días en la web de ATTAC España sobre unos multimillonarios franceses empeñados en pagar más impuestos, en la línea de lo que decía W. Buffet. Tras leerlo y dar cuenta también de los comentarios que suscitó en Facebook volví a hundirme en un mar de dudas. Por una parte está la idea de la conspiración, una paranoia que no sé yo si es fruto de la esquizofrenia o si tiene algún fundamento lógico. Que todo lo que esté pasando esté orquestado por alguien o alguienes es algo que me da demasiado miedo porque hasta hace bien poco uno podía pensar: Bueno, sé el daño que hacen empresas como Novartis, BP, Repsol, así que intentaré hacer mi pequeño boicot hacia ellos. Pero, ¿los mercados? ¿Quien está detrás de ellos? ¿A quién boicoteo?

Por otro lado pienso que hay que darle un voto de confianza al género humano, y que si esos multimillonarios anuncian públicamente su intención de pagar más impuestos será porque comprenden el sentido de las palabras justicia, solidaridad, ética...


Una frase me llamó la atención y me hizo recordar que debo leer las teorías marxistas, para saber en qué coincido. Hablaban de expoliar a los expoliadores, una idea no del todo descabellada, aunque me viene a la cabeza aquél episodio de Los Simpsons en el que Lisa y un grupo de intelectuales forman un gobierno. ¿Expoliar a los expoliadores? ¿Por dónde y cómo se empieza a hacer eso? ¿El pueblo haciéndose con el control?


Demasiadas preguntas sin respuesta. ¿La tendrá alguien, la respuesta? ¿Los Iluminati, los miembros del Club Bildelberg? Giro en redondo con la idea de que seamos, tristemente, unas marionetas con las que se juega sin ningún tipo de contemplación. Quizá sería bueno saber quien maneja los hilos.


Me asusta un poco pensar que toda esta situación pueda desembocar en un estallido de violencia terrorista pero, en mi opinión, no estamos lejos de empezar a ver en los noticiarios los primeros atentados hacia objetivos como oficinas de Bolsa, sedes del FMI y otros organismos partícipes en este caos y en buena parte culpables y provocadores del mismo.

Contrario a que se derrame una sola gota de sangre, no vería con malos ojos la destrucción de los engranajes que mueven este absurdo motor.


Hoy he escuchado a Stéphane Hessel en Rac1 y me ha dado alguna pista sobre este tema. Coincide en que el principal problema que tenemos ahora es no reconocer contra quien luchar. Se sabe que hay un enemigo, los mercados y su dictadura, pero no es posible combatirlos como hacía él con el nazismo. Habrá que quitarles el velo...

...continuará.

miércoles, 29 de junio de 2011

La tierra de las cuevas pintadas

Última entrega de la serie “Los hijos de la Tierra” que cuenta, con éste, los seis ejemplares.

Esperado durante años, el libro se ha publicado este 2011. Tuve la suerte de leer los cinco primeros tomos casi seguidos, con lo que la espera y el ansia de vivir las aventuras de Ayla se ha prolongado más de lo querido. Incluso llegué a dudar que se publicara, pero finalmente llegó.

Para realizarlo, con la meticulosidad característica de los libros anteriores, la autora, Jean M. Auel, ha visitado a conciencia yacimientos prehistóricos situados en el sur de Europa, entre los que ha incluido los de España y se ha codeado con diferentes expertos en la materia, lo que le confiere a esta obra, igual que a las otras, la rigurosidad del estudio y su transcripción magistral a una novela de ficción.

El gran trabajo de investigación que la escritora ha desarrollado, tanto en este como en los anteriores libros, dan fe de su pasión por esos tiempos pasados. La autora nos traslada en su particular máquina del tiempo ha conocer como vivían nuestros antepasados, qué comían, cómo lo cocinaban, cómo preparaban sus rituales...
Se permite muchas licencias, atribuyendo a Ayla, la protagonista, cualidades y capacidades propias de una heroína que pueden distar mucho de la realidad, pero al fin y al cabo es una novela de ficción.
Lo importante es lo bien documentada que está, el análisis y el estudio de varios años condensado en una historia llena de aventuras y situaciones que hacen disfrutar al lector. A mí me hacen soñar en vivir en un mundo distinto, un mundo en el que la gente se organizaba de otra forma, de manera lógica, con un respeto y amor hacia la Gran Madre Tierra, que los proveía de alimentos, de ropa, les daba cobijo...

Desde el primer libro, “El clan del oso cavernario”, la autora me conquistó por su conocimiento de cómo se vivía en situaciones extremas, algo que ella misma relata y que pone de manifiesto en sus entrevistas cuando cuenta los cursos de supervivencia que realizó o las horas que estuvo leyendo y estudiando libros referentes a esta época pasada de la Humanidad. Me fascinó la facilidad con la que transmitía una historia, una fábula, apoyada en sus conocimientos, experiencia y estudio, e imaginación.

En su lectura me he encontrado otra vez perdido en la mar de información que Jean aporta pero que no termina de esclarecer. La manera de curtir las pieles, la descripción de animales ya extintos o la rica y variada flora al igual que sus cualidades, ya sean alimentarias o farmacéuticas, me han provocado ganas de saber más acerca de las costumbras de nuestros ancestros, echando de menos una enciclopedia o un ordenador cercano al que consultar mis dudas.

En esta última entrega me ha parecido muy extraña la separación de los capítulos, hecho destacable pero no preocupante. Agobia un poco la repetición de situaciones o datos concretos, como por ejemplo el peculiar acento de Ayla, la recitación e importancia de los lazos y títulos que ostentaba una persona, las costumbres, el Canto a la Madre, etcétera. De no ser por esas repeticiones, cansinas a veces, calculo que el libro tendría unas diez páginas menos de las 794 que tiene, sin contar los agradecimientos.
Eché de menos y recomiendo que el lector se haga una lista con los nombres que aparecen y de su relación con Ayla y su prole.

Hacia el final del libro, sobre la página 564 hay una descripción de un viaje alucinógeno que la protagonista realiza sin querer, muy extensa, preguntándome si la autora del libro, aparte de estudiar arqueología prehistórica, no estudió otras cosas optando por el experimento personal.

En este libro he tenido un par de decepciones. Una de ellas sería imposible ya que Auel incurriría en un grave error; yo creía que le atribuiría a Ayla la invención de la rueda, algo no tan descabellado teniendo en cuenta su inteligencia y sus traslados de equipaje a lomos de los famosos caballos Whinney, Corredor y Gris. No es factible que lo hiciera ya que la rueda data de una fecha más reciente de los 35000 años en los que se sitúa la aventura.
La segunda decepción es la de que Ayla no vea a su primer hijo, aquél nacido en el Clan.

Espero que haya una séptima, un último viaje, la confirmación de Ayla como Zelandoni de la Novena Caverna, la asumida y sabida ya por todos paternidad a partir de la fecundación física y no espiritual, más descripciones de cuevas, de paisajes, de manadas de animales ya extintos, de experiencias con plantas y sustancias y del reencuentro de madre e hijo, cerrando el círculo.

Deseo que Jean M. Auel apruebe un guión que le presenten con buen tino para realizar una película o una serie sobre su obra.

Y por último querría responder a una pregunta que me hice a mi mismo hace tiempo, cuando leyendo a partir del segundo libro me di cuenta de la excesiva sexualidad con la que Auel llenaba las páginas. En una entrevista que le hicieron le preguntaron precisamente por esto, a lo que respondió que evidentemente que había sexo, ¿cómo se imaginaba que habríamos llegado a nacer, si no fuera por el sexo?

Así que, a leer “La tierra de las cuevas pintadas” y a disfrutar de los Placeres.



martes, 14 de junio de 2011

Guerra y paz

En mala hora escogí leer este tocho pensando que, dada la reputación del mismo, sería una novela entretenida. Lo vi en la estantería de la biblioteca y me dije a mi mismo que debía sumergirme en la historia y dar cuenta de este clásico indiscutible de la literatura de todos los tiempos, como describe la contraportada. Su grosor, sumado a un tamaño de letra más pequeño de lo habitual y con una distancia entre los saltos de línea ínfima, me hacían creer que disfrutaría con el reto. Incluso creía que leerlo me iba a hacer mejor persona, a realizarme, a elevarme espiritualmente. Quizá le pedía demasiado.

Pues bien, según mi humilde parecer, no vale la pena que perdáis vuestro valioso tiempo y canséis vuestros bonitos ojos en hacer su lectura. Lo he encontrado pesado, rebuscado e inentendible en grado sumo.


Más de una vez pensaba mientras leía que en vez de Tolstoi debería haberse llamado Tostón, ya que esto es lo que me ha parecido, un tostón de dimensiones exageradas.


No podía entender, y sigo sin poder hacerlo, que hayan puesto en los altares literatos semejante obra, densa y espesa como pocas había tenido el placer (en este caso la displacencia) de leer.



Ya en la primera página los diálogos entre los personajes, inconexos, con expresiones incomprensibles, me pusieron en estado de alerta, pero no quería tirar la toalla tan rápidamente, temeroso de estar haciendo algún tipo de sacrilegio. Y seguía pasando las hojas, conociendo a los actores cuyo pensamiento, también según la contraportada, era profundamente humano.


No me puedo imaginar, por muy aristócrata que se sea, que el discurrir de las ideas e inquietudes que pasan por la mente de esos rusos y que el autor ha trasladado al papel se ciñan a la realidad y a la verdad. Si, según avisa Tolstoi, el héroe indiscutible de la novela es la verdad, creo yo que se ha pasado tres pueblos esteparios. La única verdad que encuentro es la suya propia, calcando la forma de analizar los pensamientos en todos o casi todos los personajes. Y me cuesta imaginar que alguien sea capaz de filosofar tan extensamente y de forma tan dramática como la describe él, atribuyendo de una forma muy sospechosa pensamientos y palabras en boca y mente de varios personajes. En mi opinión, no creo que se dijeran ni pensaran tales cosas, ni que se expresaran del modo en que Lev Tolstoi las escribe.


Supongo que la traducción tampoco ayuda y que quizá sea necesario habitar en esas latitudes para comprender mejor el carácter de gente como los Rostov, los Bolkonski o los Bezukhov, por no escribir de zares y damas de alta alcurnia que acuden a reuniones nocturnas de lo más “chic”.


¡La trama es tan reducida y tan amplia! Desde el relato de las experiencias personales, describiendo el estado del alma con peculiares palabras, distintas situaciones de amor, discusiones familiares, pasando por las vivencias militares, que abarcan toda la magnitud de los ejércitos.


Describe, a su manera, los acontecimientos que sucedieron en las dos primeras décadas del siglo XIX y que afectaron al pueblo ruso, con las guerras que se entablaron contra el ejercito napoleónico como eje principal. Los ejes secundarios son las vivencias de amigos y familiares, conocidos y extraños, en distintos escenarios. Petersburgo y Moscú se llevan el liderato, las mansiones y las villas y los campos de batalla les siguen.


Alterna el relato de personajes con tratados filosóficos que intentan explicar su punto de vista, mayores cuando más se acerca uno al final de sus 1042 páginas. Tanto es así que el último capítulo se centra exclusivamente en aportar su visión sobre la historia y sobre el trato que hacen los historiadores de la misma. Me he negado a leer este último capítulo en su totalidad, algo así como una venganza personal, ojeando solamente algunos párrafos para saber si el autor se dignaba a contar algo mas de los protagonistas, cosa que no hizo. Un final cogido con pinzas, tras todo el relato con el que Lev tortura al lector.


En fin, un libro difícil, del que espero ver algún día su versión cinematográfica, para comparar espesores. Y por masoquismo quizá.




lunes, 30 de mayo de 2011

Jornada de reflexión

Escribo desde mi despacho particular, desde un cierto aislamiento, con el único contacto con la “realidad” proveniente de las noticias que se emiten por las ondas hertzianas y también y, por lo visto, mucho más fiable, por contacto telefónico con quien tiene conexión a internet y está más y mejor informada que muchos medios de comunicación tradicionales.


Es sábado, el día antes de las elecciones municipales más agitadas y convulsas que recuerdo. Unas elecciones que han venido marcadas, al principio, por la incertidumbre de la legalización o no de Bildu y, al final, por el movimiento 15-M ¡Democracia Real ya!


La máscara de la hipocresía de los dos grandes partidos políticos, que en su día hicieron la hábil maniobra de restringir las opciones que los ciudadanos podían votar, cayó y tanto unos como otros tuvieron que aceptar una alternativa que juega según las reglas marcadas. Por mucho que les joda. Me parecía muy injusto que, acatando las imposiciones, a Bildu se le hiciera la vida imposible.


Pero lo que más me alegra es que finalmente parece que ha llegado la hora de la revolución, de lanzar al cielo el anhelado grito de ¡basta ya! que hacía tiempo rondaba por las conciencias de muchos.

La situación se sostenía, creo yo, por pura inercia, por simple y llano conformismo, quizás por el implacable rodamiento del sistema, cuyos engranajes giraban inmunes aunque entre sus dientes se vieran atrapadas miles, millones de personas.


Encuentro curioso que pidamos democracia real cuando pienso en las revueltas en el mundo árabe que exigían democracia a secas. El mundo musulmán debe estar flipando, acaso no había democracia en Occidente, deben preguntarse. Pues no, no había democracia, se suponía que la había, una suposición demócrata, algo que permitía a los cuatro que mandan en el planeta dar órdenes a la clase política para que se hicieran leyes en su beneficio y hacerlo de manera que el rebaño no se diera cuenta. Pero si algo define al ser humano, desde los albores, es su egoísmo desmesurado y ese egoísmo es muy probable que les pase factura a los mandamases apoltronados que dirigen el mundo.


Esta falacia de sistema, esta esclavitud encubierta, este proceder que únicamente consigue la infelicidad de la persona cuando precisamente la felicidad debería ser la meta en esta vida, ha sido lo que ha propiciado esta rebelión. El descontento al ver y al creer (y espero no equivocarme) que otro futuro es posible y que está en manos de los ciudadanos y no de sus dirigentes actuales hacer realidad el sueño.


Hacía tiempo que desde este espacio escribía, exponiendo mi opinión sobre algo que finalmente ha pasado. Hacía falta una revolución, un plantarse y dar un puñetazo en la mesa que hiciera ver a todos los que nos hacen seguir a pies juntillas sus directrices que ya está bien, que ya nos han embaucado lo suficiente y que ya no vamos a tragar más.


Se vive peor que años atrás porque entre unos cuantos se ha decidido que sea así. Pues bien, nosotros decidimos vivir mejor y pobre de aquél que se interponga en nuestra felicidad, porque tendrá que vivir viendo como todas las personas consiguen más bienestar, consiguen que sus derechos dejen de ser una utopía soñada y consiguen dejar de estar engullidos por este sistema cabrón.


Nos falta avanzar en la dirección correcta, hay una realidad que no se puede esconder, necesitamos una fuente de energía que sea totalmente limpia y que la producción de esa energía no sea otro motivo para esclavizar a la humanidad, debemos cambiar nuestros hábitos de consumo y debemos dejar de consentir que se sigan perpetrando asesinatos en nombre del maldito dinero. Ni en ningún otro (nombre).


¿Servirá de algo la actual globalización? ¿Se puede convertir en algo positivo? Comparado con el Mayo del 68 o con la Revolución Francesa, ¿qué ganaremos con las nuevas tecnologías?

No creo que nadie esté en situación de adivinar el futuro. Si bien es cierto que las revoluciones siguen unos patrones comunes, ésta añade un factor determinante que es la red, la posibilidad de comunicarse de un lado a otro del planeta y en un mundo globalizado como en el que vivimos, en el que hasta ahora solo ha servido para hacer al rico más rico y al pobre más pobre, más contaminado y con más ganas de venir al llamado primer mundo, internet puede ser la llave que nos abra las puertas a una nueva era de paz, armonía, elevación espiritual y superación de límites en todos los campos y sentidos.


Me despido acordándome de Bob Dylan porque, en mi opinión, los tiempos están cambiando. Y ya era hora.


¡Ah! Y quien gane las elecciones será lo de menos.



lunes, 16 de mayo de 2011

El pont dels jueus, de Martí Gironell

Esta tarde, la tarde de un miércoles de tormenta, he terminado de leer "El pont dels jueus" de Martí Gironell. A falta de no poder devorar su última creación “L'arqueóleg”, escogí este para ir abriendo boca y doy fe de que ha conseguido engancharme. Estoy a la espera de poder introducirme en las profundidades de las pirámides con él.


La novela es muy descriptiva en varios aspectos, en el arquitectónico, en el de las costumbres judías, en el de los remedios a base de hierbas y otros preparados, en el de la construcción de arcos y flechas. Solo he echado en falta algún apunte a pie de página para definir ciertas palabras técnicas, no pudiendo echar mano de un diccionario que aconsejo tener cerca.


Las últimas páginas del libro las leía ávido de preguntarle al autor por tal o cual cuestión, pero no ha hecho falta. Al final del libro Martí Gironell agradece a cuantas personas le han ayudado en su redacción y elaboración y también aclara qué hay de verdadero y qué hay de invención en su novela. La mezcla de realidad y ficción, juntando una labor de estudio sobre el pasado de su querido pueblo con una capacidad sorprendente para introducir hechos y datos de otras épocas hacen de “El pont dels jueus” un libro que vale la pena leer. Un libro fácil, ameno, de muy recomendable lectura para aquellas personas a las que les gusta trasladarse en el tiempo y sumergirse por unas horas en las aguas de la historia. Unas aguas que se arremolinan, mezclando la pureza de la realidad con una turbia ficción. Una inmersión de unas pocas horas solamente ya que sus poco más de doscientas sesenta páginas se leen en un par de tardes, seguramente las mismas que debió tardar el maestro de obras Pere Baró, a quien le encargan la supervisión y el asesoramiento de las tareas de construcción del puente de Besalú, construido doscientos años atrás por uno de los protagonistas del libro.


En realidad el tal Pere Baró únicamente aparece al principio y al final de la historia cuando, recién llegado a Besalú, se interesa por toda la documentación existente sobre la construcción del puente, centrándose y cayendo rendido (igual como me ha pasado a mí) ante la historia escrita por el hijo del primer constructor.


El papel principal de la novela recae en Prim Llombard y en su hijo Ítram.

El padre recibe el encargo (igual como lo hará Pere un par de siglos más tarde) de construir un puente que salve las aguas del río Fluvià y que sirva, además, de punto estratégico para la defensa de la capital del condado de Besalú. La trama se complica debido a los intereses de varios personajes, nobles y eclesiásticos, salpicando las páginas de intrigas y traiciones.

También hay sitio para el descubrimiento del amor y de las costumbres judías, para la aventura y para la magia.


Martí traslada al lector a su pueblo, mil años atrás. Lo hace entrar en las tabernas, subirse a los arboles para ver justas de caballeros, callejear por el laberíntico barrio judío, sudar picando piedra en la cantera o lo hace espectador de excepción de conversaciones privadas, de conspiraciones telúricas o de arrebatos pasionales, ya estén bien o mal vistos.


Espero que os pique la curiosidad.







¡Que le quiten el Nobel! o ¡No en mi nombre!

Hace pocos días saltaba a la palestra la noticia del asesinato de un asesino. Osama, que no Obama como muchos han confundido, caía abatido por los disparos de un grupo de asalto estadounidense. A estas horas supongo que ya lo sabrás, porque inmediatamente todos los medios de comunicación empezaron a hablar de ello; las tertulias se monotematizaron y las llamadas y opiniones de expertos y no tan expertos se sucedieron. Incluso se cambió la portada del periódico “La Vanguardia”, cuya salida al mercado quiosquero en el idioma catalán tenía prevista una ilustración de Tapies que fue rápidamente sustituida. También hubo algún columnista que, adelantándose a los acontecimientos, ya había hecho su escrito de bienvenida y el editor no cayó en la cuenta.

¡Pero si casi se dejó de hablar de fútbol! Bueno, del Barça y del Madrid y todo lo que ello conlleva. El deporte quedaba más bien en segundo plano.


A medida que iban pasando los días se iban descubriendo los pormenores de otra de las actuaciones ilegales del gobierno yanqui, demostrando una vez más que tiene el poder de hacer y deshacer todo cuanto le venga en gana, realizando una maniobra militar en un país extranjero que de buen seguro servirá como guión para una película, americana of course. Lástima que ya sabremos el final, un cadáver haciendo malvas en el fondo del mar matarilerilerile.


Pakistán escondía al famoso talibán. Cuantos sabían de su paradero es una incógnita. Lo que ya no es una incógnita es la falsedad del que en su día fue elegido como premio Nobel de la Paz. Propongo que le quiten tal galardón ya que no puedo entender que alguien que actúa rigiéndose por la ley del ojo por ojo sea condecorado con él. El presidente del país mayor fabricante de armas, que vende sus productos a regímenes totalitarios que vulneran los derechos humanos sin pestañear, el ahora presidente que en su día anunció que si hacía falta entraría en Pakistán para asesinar a Bin Laden, en un acto que no sé si considerar premonitorio o premeditado.

El mismo que felicita al escuadrón por su buen trabajo; les podría haber dicho lo que Jordi Pujol de que el trabajo bien hecho no tiene fronteras.


Y les da las gracias en nombre de toda la humanidad.

Pues no señor Obama, no en mi nombre. Le ruego que no felicite y no se vanaglorie de haber perpetrado un acto criminal. Bin Laden era un asesino, lo que podríamos llamar como una mala persona (o una persona con maldad ya que sus seguidores lo consideraran como un buen musulmán) elevado ahora a la categoría de mártir por obra y gracia de los USA, los mismos que le dieron trabajo años atrás en su agencia central de inteligencia.


Lo único que se ha conseguido, en mi opinión, es encabronar un poco más a sus fanáticos seguidores, a que esa franquícia llamada Al-Qaeda tenga otro motivo para seguir perpetrando atentados. Prosigue la ley del Talión; ojo por ojo y el mundo quedará ciego, aunque ya lo hayan dicho y escrito otros antes que yo.


¿Hasta cuándo este ciclo de matanzas sin sentido? No creo que nadie tenga la respuesta. Aplaudiría al o a la clarividente que nos pudiera desvelar este futuro.


Ha habido más cosas sobre las que escribir, pero no me parece bien mezclarlas hoy. Os adelanto que he terminado de leer el libro “El món groc” de Albert Espinosa del que voy a hacer una crítica en breve.

Hasta pronto.







miércoles, 13 de abril de 2011

Volviendo a la carga. Las motos de Jerez y algún apunte cultural

Va a ser este un escrito para desquitarme un poco, tras uno de esos períodos de inactividad que suelo agarrarme.


Por temas de actualidad no será, ya que tanto la situación política, como la crisis que azota el país, el paro, la mortalidad infantil, la venta de armas y el largo etcétera de noticias que ya no son noticia, siguen sucediéndose día tras día.


Desde mis últimos escritos han habido ciertamente acontecimientos destacables:

El mundo árabe anda revolucionado contra sus dirigentes sin que por el momento pueda decantarme hacia unos o hacia otros ya que lo único que veo es que los fabricantes de armas están haciendo de nuevo su agosto en primavera.

Un terremoto seguido de un devastador tsunami arrasó ciudades costeras en Japón que provocaron que conociéramos el nombre de una central nuclear que sigue los pasos de la famosa Chernóbil.

Berlusconi finalmente pasa por los juzgados, hecho que no garantiza que a Il Cavaliere lo puedan meter en chirona debido a sus líos de faldas con chicas menores de edad, aunque en mi opinión esas chicas supieran perfectamente lo que implicaba estar allí, que no por menores son menos listas.


Destacable y orgulloso de la victoria de Carlos Checa en el mundial de superbikes, igual que el inicio del mundial de motogp, que (casi) todos esperábamos con ansia dado el buen sabor de boca que nos dejaron nuestros chicos el año pasado.


En la primera de las carreras en los circuitos españoles, un poco diluida por la lluvia, que tuve que visionar días después, la cosa empezaba bien con el valenciano Nico Terol cruzando la línea de meta en primera posición, igual que hizo en Qatar. Ya en el circuito árabe hubo un par de nombres que me sorprendieron gratamente, el portugués Oliveira y el joven de nombre americano pero nacido en Figueres Maverick Viñales. Espero y deseo que sus espléndidas actuaciones hasta que sufrieron sendos percances sigan dando a este escritor motivos y palabras de elogio hacia ellos.


En moto2 segundo cero de Màrquez, cuyo poderío y destreza sobre una moto todavía no ha podido ver la luz y cegarnos con su esplendor. Victoria de Iannone, que se estrenaba en el circuito andaluz.


Y llegó motogp. Mirar las carreras en diferido tiene un gran inconveniente y es que debes andar con mucho cuidado de no oír el resultado o ver al piloto ganador delante de la bandera de cuadros o salpicando de cava al personal por la tele. Eso fue lo que pasó, que vi a Jorge Lorenzo dando un salto de alegría mientras Pedrosa se lo miraba con su cara de póquer. Tampoco pude evitar ver el 69 de la Ducati de Hayden con lo cual ya conocía la clasificación... la intriga consistía en ver como se habían desarrollado los acontecimientos.

Y los acontecimientos se desarrollaron a toda velocidad, de forma caótica y anárquica, rompiendo los esquemas y las pautas que siguen normalmente las carreras de la categoría reina.


Apagada de semáforo y diecisiete pilotos cortando el viento. Las sorpresas se sucederían en las siguientes vueltas de forma continuada.


Dani Pedrosa desapareció en el saco, Rossi salió de la chistera, Stoner aguantó su pole y Lorenzo permanecía en los primeros puestos.


A las pocas vueltas Simoncelli se ponía en cabeza y Rossi adelantaba a Lorenzo, que mantenía la calma.

Al rato Il Dottore hacía gala de sus dotes de conducción y apuraba hasta el límite la frenada para adelantar a Stoner. Demasiado al límite. El gran Rossi se llevaba por delante al australiano, dejándonos una imagen nada habitual pero esperada, ya que tarde o temprano tenía que suceder, no podía ser que todos los adelantamientos hechos por el italiano tuvieran el mismo resultado a favor del campeón. Y se llevó por delante a su adversario, con quien ya tenían una cierta enemistad. Una embestida memorable que pasará a la historia.

Reacción de lógico enfado por parte de Stoner, en parte por la caída y en mayor parte por la actuación de los comisarios que se centraron demasiado en ayudar al ídolo de masas dejando al otro perjudicado, que no tenía culpa de nada, abandonado a su suerte. Stoner no pudo seguir y dejó bien claro su sentimiento hacia ellos, con un buen corte de mangas.


Las motos seguían rugiendo, el espectáculo continuaba.


De repente los comentaristas se daban cuenta del avance de Dani y el realizador nos mostraba como el de Honda luchaba con Ben Spies por la cuarta posición. La imagen de Pedrosa, desde la Yamaha del americano, cuando salen de la curva es de esas que se me van a quedar gravadas en la memoria; se ve como se agacha, escondiéndose en la cúpula con un gesto brusco, demostrando una fortaleza que me impactó. Recomiendo encarecidamente visionar esos quince/veinte segundos, desde el minuto veinte con cinco hasta que los comentaristas dejan de gritar y hacer aspavientos.


Lorenzo, que ya fue testigo de excepción en la caída de los dos campeones, también pudo ver como se le despejaba el camino hacia la victoria con la escupida que le hizo la Honda a Simoncelli.


Pedrosa remataba la faena adelantando a su antiguo compañero de equipo Nicky Hayden y colocándose en segunda posición, que aguantaría hasta el final.


Quinto puesto de un arrepentido (aunque no sé hasta qué punto) Rossi, sexto de un Barberà espléndido y noveno puesto del primer campeón del mundo de moto2 Toni Elías, quedando por delante, pese a su inadaptación, de dos pilotos “oficiales” como John Hopkins y Andrea Dovizioso y también de Capirossi.


Antes del podio y después de ver como Jorge Lorenzo se caía al lago las cámaras persiguieron a Rossi dirigiéndose al box de Stoner para pedirle perdón. Stoner se interesó, irónicamente, primero por su hombro y luego le asestó un comentario del todo acertado que traducido vendría a decir así: “tu ambición ha superado a tu talento”, pienso que totalmente merecido.


Declaración más extensa de lo habitual de Dani Pedrosa, que cruzó meta levantando rueda, una muestra de efusividad a la que no nos tiene muy acostumbrados.


Si no se pudieron escuchar en directo las palabras entre Rossi y Stoner porque Ernest Riveras y Àlex Crivillé no callaron, tampoco se pudo escuchar lo que les decía Su Majestad a los pilotos en la salita previa a la entrega de premios. También me quiero quejar de la omisión casi total de la carrera de Toni Elías tanto en la retransmisión como en el programa realizado a posteriori para analizar la jornada.


Unas carreras vibrantes, típicas en su caos por el agua, atípicas por el resultado en beneficio de los nuestros.


Cambiando de tema y antes de marchar, dos cosas.


La primera mencionar la entrevista que le hicieron a Pau Freixas, director de la serie “Polseres Vermelles” que se emite por TV3. En el programa “El món a Rac1” se le preguntaba por el éxito entre los jóvenes, destacando que son muchos los que la miran y que están recibiendo los valores que transmiten. Una forma de impregnar a los pequeños y adolescentes del significado de palabras como amistad, amor, superación o muerte.

La serie, que cuenta el día a día de un grupo de chavales internados en un hospital, tiene un alto valor emocional, igual que la película Héroes que vi hace poco y que también dirige junto con Albert Espinosa.

Voy a tener que seguir los capítulos que faltan para dar un veredicto final, pero de momento tiene mi voto favorable.


Y por último, la guinda. Una noticia que llevaba esperando largo tiempo y que me pensaba que no podría dar: Jean M. Auel va a sacar por fin a la luz la sexta y ultima entrega de sus Hijos de la Tierra.

Parece que va a ser a partir del 23 de abril que podremos seguir las aventuras de Ayla y Jondalar, deleitándonos y acompañando a esta prehistórica heroína en sus andanzas, cazerías y revolcones por las praderas. Según la autora, la dosis de sexo, tan explicito en los anteriores volúmenes, se va a ver reducido, habrá visitas inesperadas que harán pensar a nuestra protagonista en su pasado. El relato de sus vivencias, que a mi me trasladaban a su época, era muy esperado y ansío el día en que caiga en mis manos el tocho para revivir el tiempo de los mamuts.


Hasta pronto











viernes, 4 de febrero de 2011

Cortinas de humo a velocidad variable

Recuerdo que, en mi época estudiantil, en la escuela se nos encargó un trabajo sobre un país y yo me decidí por Egipto, fascinado por esos triángulos marrones y por un león con cara de mujer.

Hace días que el asunto de Egipto es noticia. Hasta hace poco la cosa no iba mal e incluso uno podía llegar a creer en una revolución pacífica, sueño ilusorio de un romántico empedernido. Sigo creyendo que estas revoluciones, transiciones de gobiernos dictatoriales o guerras civiles son instigadas desde lugares más o menos lejanos al origen real del suceso en cuestión. Orquestadas desde los despachos de grandes hombres de negocios o de dirigentes de otros países, las maniobras que desembocan en un cambio de gobierno tan relevante me dan que pensar en los intereses que hay detrás y recuerdo la guerra de Bosnia-Herzegovina, en la que nadie movió un dedo hasta que el escándalo no fue de tales magnitudes que se tuvo que intervenir. Pero el mal ya estaba hecho y el negocio de las armas ya tenía otro filón para enriquecerse. Algo parecido creo que va a pasar en el país de las pirámides y de uno de los ríos más conocidos del mundo, aunque aquí si que se van a dar prisa en intervenir, por la cuenta que les trae.

Además, cada vez que oigo que hay follón en un país árabe, recuerdo el principio del proyecto “Anexo 13”, en el que se imaginaba un mundo donde se iniciaba una tercera guerra mundial tras la unión de todos los creyentes del Corán, que luchaban contra el imperialismo occidental.


Pero no quería escribir sobre Egipto.


Quería reflejar mis pensamientos sobre la actitud del gobierno, tanto el central, que afecta a todos, como el autonómico, que en este caso solo afecta al pueblo catalán. Y es que creo que se van dando bandazos que lo único que consiguen es cabrear al personal.


Ley del tabaco: prohibido fumar en todos los espacios públicos cerrados y en algunos al aire libre, a excepción de cárceles, psiquiátricos y residencias de ancianos. Que yo preguntóme el porqué de esta puntualización. ¿Temerán un amotinamiento de los presos? O peor aún, ¿abueletes con el bastón dando la tabarra? ¡Y qué decir de una revolución tipo “Alguien voló sobre el nido del cuco”! Me imagino a un Jack Nicholson-Chanquete secuestrando una “Golondrina” en el Puerto de Barcelona, navegando en la dirección de las Américas de Colón, llena de personas fumando, algunas mucho más cuerdas que las que quedan en tierra firme.

Menos coñas que la cosa es grave.

Yo porque no tengo un negocio afectado, pero si llego a hacer obras para acondicionar un espacio, gastando dinero en un momento que la crisis empezaba a florecer, habría pensado seriamente en emprender acciones legales contra el Estado. A mi entender, no se puede ni se debe jugar de esta forma a dirigir un país. No es justo ni ético, y además es contraproducente, generando un descontento cada vez mayor, pero eso parece no importarles.

Eso sí, prohíben fumar pero aumentan los puntos de venta de paquetes de tabaco. Una cortina de humo, y nunca mejor escrito.


Otra cuestión que tenía en el punto de mira es el de la enseñanza y todo lo que genera (o más bien degenera). El departamento de la Generalitat ha rebautizado otra vez con el nombre que creo que merece y le pertañe, “Ensenyament” y no “Educació”, medida que aplaudo.

Sigo con mi teoría, quizás absurda, que un cosa es enseñar y otra muy distinta educar. Y que si no se hubiera engañado al personal con el esclavismo laboral no se estaría en la tesitura de tener que educar a las criaturas porque sus padres tienen unos horarios que no les dejan tiempo para hacer otra cosa que malcriar a sus hijos ya que, si solo los pueden ver un rato, ese rato no va a ser para castigarlos, sino para verlos felices, aún a costa de su formación en valores y de su evolución como personas, hecho que les convierte en pequeños dictadores.

Que conste en acta que no tengo descendencia (al menos que yo sepa) y que quizás opino muy a la ligera, lo asumo.

El que mandaba en el departamento en el gobierno tripartito hizo lo que le pareció la jugada maestra intentando adaptar no sé qué plan de estudios de algún país europeo a Catalunya, instaurando por real decreto una semana blanca que no se sabe a quién conviene. Pregunte a quien pregunte y sea quien sea quien me dé su opinión, la respuesta unánime es que la medida perjudica a todos los sectores. ¿No se hacen estudios? ¿No se gastan los políticos miles de euros en informes? ¿De qué sirven entonces? Veo tres opciones: el gobierno está mal asesorado, el gobierno no hace caso a sus asesores, el gobierno no se asesora. Sea como sea, empezar políticas que no llevan a ningún sitio y que se tienen que cambiar una vez demostrada su inutilidad, contribuyen al malestar general, provocando algo muy grave a corto, medio y largo plazo. A corto plazo el mosqueo, a medio plazo el dispendio y a largo plazo el abandono de los estudios por parte de los jóvenes, algo que últimamente se está convirtiendo en moda.

Yo también dejé los estudios en el primer curso del bachillerato. Sabía qué era lo que quería hacer pero lo vi tan distante, con nueve años en el mejor de los casos, que preferí buscar una alternativa y no tardé en ponerme a trabajar. Pasaron dos o tres años hasta que no encontré algo que me gustaba y con lo que imaginé que podría ganarme la vida. Tuvieron que pasar siete más hasta que no me decidí a hacer algo al respeto, consiguiendo un título oficial.

Con este breve resumen de esta parte de mi vida quiero dar a entender que solo los muy afortunados saben a lo que se quieren dedicar desde pequeños, lo que no fue mi caso. Y que es muy lógico que un crío al que se le da todo masticado y envuelto en papel de regalo, decida no acudir a la escuela ya que lo ve como algo inútil y sin sentido.

En mi opinión, creo que no se incentiva suficientemente la propia iniciativa, ni se individualiza el propio anhelo de la persona desde su más tierna infancia y que este puede ser uno de los problemas de base en el que se tendría que trabajar, aunque puedo estar equivocado.


Para terminar, el nuevo gobierno del sr. Mas, empeñado en contentar al populacho con algo tan absurdo, va a modificar la normativa de circular a 80 kilómetros por hora imponiendo una velocidad variable que va a significar un gasto sin ningún tipo de beneficio.

A eso me refería yo con el dispendio inútil e innecesario.


jueves, 27 de enero de 2011

¡Qué bien se está de vacaciones!

Ya tenía ganas de exponer mis pensamientos y plasmarlos aquí, aunque esto de estar de vacaciones es lo que tiene.


Sea como fuere, el caso es que el mundo ha seguido girando, las armas se han seguido vendiendo, el Sol ha salido cada día, varios miles de personas se han muerto de hambre, a algunos afortunados les tocó la lotería y las catástrofes se han sucedido sucesivamente.


Quise escribir sobre el tema de Wikileaks y sobre los villancicos. Me dejó fascinado la frase “pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido”, frase incongruente donde las haya porque, a parte de la carpa Juanita que lo hacía con porrón, no creo que nadie haya visto a un pez bebiendo. Pero es que además ¡los peces beben para ver a Dios! Bueno, yo bajo los efectos de los psicotrópicos he llegado a ver muchas cosas. Claro que muchas letras de muy buenas canciones se han escrito con el uso de esos alucinógenos...

Y Wikileaks, ese escándalo que parecía que iba a remover las conciencias de todos y que podía ser un revulsivo para que se intentara poner freno al montón de atrocidades que se cometen en todo el mundo en nombre de la libertad. ¿Qué pasó? Pues que va a pasar, que el mundo siguió girando, las armas se siguieron vendiendo, el Sol salió cada día, varios miles de personas se murieron de hambre, a algunos afortunados les tocó la quiniela y las catástrofes se sucedieron sucesivamente.


También pasó lo de la vaga de controladores aéreos, que volvió a dejar en tierra las ilusiones de mucha gente. Es lo que tiene tener la sartén por el mango.

Es lo que sucede con la huelga de los conductores de la Renfe en Catalunya, que tienen la sartén por el mango.


A falta de conocer su punto de vista, la realidad es que hay sectores laborales en este y en todos o casi todos los países, que tienen el poder de colapsar el funcionamiento de los mismos. Y a mi me parece bien que una persona trabajadora se manifieste reclamando mejores condiciones y mejor sueldo, al fin y al cabo es lo que quiere todo trabajador asalariado e incluso todo autónomo que lucha por su negocio. Lo que ya no me parece tan bien es que porque unos hagan huelga, otros que no tienen culpa alguna sufran esa huelga.

Y eso pasa por falta de coraje (iba a poner por falta de huevos, pero no quedaba bien, por el tema de la igualdad y todo eso).

Lanzo mi propuesta para que la siguiente huelga sea realmente efectiva y se consigan las anheladas pretensiones que se pretendan. En vez de colapsar las vías de tren o el espacio aéreo, impidiendo que el populacho inocente se pueda desplazar, la idea es impedir la movilidad de los directivos de esa empresa.

Se instala un aparato que distorsione e impida la comunicación por teléfono móvil cerca de la vivienda de la o las personas que dirigen dicha empresa mientras se hace un cordón humano alrededor de la casa. Y de ahí no sale hasta que se solucione la cuestión. Hay el tema de los vecinos, que habría que tenerlos en cuenta, pero los afectados serían pocos, en comparación con lo que pasa ahora, por no hablar de lo que pasaría cuando se encontraran en el ascensor, o sacando la basura.

A mi no me importaría entonces que un conductor de tren, que reclama asientos más cómodos para hacer su trabajo cuando sus compañeros en otras comunidades tienen los mismos reposaculos con un sueldo inferior, que tiene una jornada laboral insignificante y que se queja de forma cruel haciendo pagar a gente inocente, a una ciudadanía que sí que está realmente explotada, no me importaría escuchar sus reivindicaciones. Hasta puede que les apoyara y escribiera en su favor.


Pero no. Coincido con la mayoría en que no es justo que unos cuantos puedan jugar de esa forma con la vida de otros y más cuando el motivo expuesto son unos asientos o unas plazas de aparcamiento cubiertas.


Si a todo esto le sumamos los habituales retrasos, la dejadez en la información, los constantes fallos en las malditas catenarias, en definitiva, la falta de un buen servicio, el sentimiento hacia Renfe no puede ser otro que el de la amargura, el camino por el que nos llevan...pagando el billete, claro está.


En fin, voy a seguir con mi relajo, que el mundo seguirá girando, las armas se seguirán vendiendo, el Sol...