miércoles, 29 de junio de 2011

La tierra de las cuevas pintadas

Última entrega de la serie “Los hijos de la Tierra” que cuenta, con éste, los seis ejemplares.

Esperado durante años, el libro se ha publicado este 2011. Tuve la suerte de leer los cinco primeros tomos casi seguidos, con lo que la espera y el ansia de vivir las aventuras de Ayla se ha prolongado más de lo querido. Incluso llegué a dudar que se publicara, pero finalmente llegó.

Para realizarlo, con la meticulosidad característica de los libros anteriores, la autora, Jean M. Auel, ha visitado a conciencia yacimientos prehistóricos situados en el sur de Europa, entre los que ha incluido los de España y se ha codeado con diferentes expertos en la materia, lo que le confiere a esta obra, igual que a las otras, la rigurosidad del estudio y su transcripción magistral a una novela de ficción.

El gran trabajo de investigación que la escritora ha desarrollado, tanto en este como en los anteriores libros, dan fe de su pasión por esos tiempos pasados. La autora nos traslada en su particular máquina del tiempo ha conocer como vivían nuestros antepasados, qué comían, cómo lo cocinaban, cómo preparaban sus rituales...
Se permite muchas licencias, atribuyendo a Ayla, la protagonista, cualidades y capacidades propias de una heroína que pueden distar mucho de la realidad, pero al fin y al cabo es una novela de ficción.
Lo importante es lo bien documentada que está, el análisis y el estudio de varios años condensado en una historia llena de aventuras y situaciones que hacen disfrutar al lector. A mí me hacen soñar en vivir en un mundo distinto, un mundo en el que la gente se organizaba de otra forma, de manera lógica, con un respeto y amor hacia la Gran Madre Tierra, que los proveía de alimentos, de ropa, les daba cobijo...

Desde el primer libro, “El clan del oso cavernario”, la autora me conquistó por su conocimiento de cómo se vivía en situaciones extremas, algo que ella misma relata y que pone de manifiesto en sus entrevistas cuando cuenta los cursos de supervivencia que realizó o las horas que estuvo leyendo y estudiando libros referentes a esta época pasada de la Humanidad. Me fascinó la facilidad con la que transmitía una historia, una fábula, apoyada en sus conocimientos, experiencia y estudio, e imaginación.

En su lectura me he encontrado otra vez perdido en la mar de información que Jean aporta pero que no termina de esclarecer. La manera de curtir las pieles, la descripción de animales ya extintos o la rica y variada flora al igual que sus cualidades, ya sean alimentarias o farmacéuticas, me han provocado ganas de saber más acerca de las costumbras de nuestros ancestros, echando de menos una enciclopedia o un ordenador cercano al que consultar mis dudas.

En esta última entrega me ha parecido muy extraña la separación de los capítulos, hecho destacable pero no preocupante. Agobia un poco la repetición de situaciones o datos concretos, como por ejemplo el peculiar acento de Ayla, la recitación e importancia de los lazos y títulos que ostentaba una persona, las costumbres, el Canto a la Madre, etcétera. De no ser por esas repeticiones, cansinas a veces, calculo que el libro tendría unas diez páginas menos de las 794 que tiene, sin contar los agradecimientos.
Eché de menos y recomiendo que el lector se haga una lista con los nombres que aparecen y de su relación con Ayla y su prole.

Hacia el final del libro, sobre la página 564 hay una descripción de un viaje alucinógeno que la protagonista realiza sin querer, muy extensa, preguntándome si la autora del libro, aparte de estudiar arqueología prehistórica, no estudió otras cosas optando por el experimento personal.

En este libro he tenido un par de decepciones. Una de ellas sería imposible ya que Auel incurriría en un grave error; yo creía que le atribuiría a Ayla la invención de la rueda, algo no tan descabellado teniendo en cuenta su inteligencia y sus traslados de equipaje a lomos de los famosos caballos Whinney, Corredor y Gris. No es factible que lo hiciera ya que la rueda data de una fecha más reciente de los 35000 años en los que se sitúa la aventura.
La segunda decepción es la de que Ayla no vea a su primer hijo, aquél nacido en el Clan.

Espero que haya una séptima, un último viaje, la confirmación de Ayla como Zelandoni de la Novena Caverna, la asumida y sabida ya por todos paternidad a partir de la fecundación física y no espiritual, más descripciones de cuevas, de paisajes, de manadas de animales ya extintos, de experiencias con plantas y sustancias y del reencuentro de madre e hijo, cerrando el círculo.

Deseo que Jean M. Auel apruebe un guión que le presenten con buen tino para realizar una película o una serie sobre su obra.

Y por último querría responder a una pregunta que me hice a mi mismo hace tiempo, cuando leyendo a partir del segundo libro me di cuenta de la excesiva sexualidad con la que Auel llenaba las páginas. En una entrevista que le hicieron le preguntaron precisamente por esto, a lo que respondió que evidentemente que había sexo, ¿cómo se imaginaba que habríamos llegado a nacer, si no fuera por el sexo?

Así que, a leer “La tierra de las cuevas pintadas” y a disfrutar de los Placeres.



martes, 14 de junio de 2011

Guerra y paz

En mala hora escogí leer este tocho pensando que, dada la reputación del mismo, sería una novela entretenida. Lo vi en la estantería de la biblioteca y me dije a mi mismo que debía sumergirme en la historia y dar cuenta de este clásico indiscutible de la literatura de todos los tiempos, como describe la contraportada. Su grosor, sumado a un tamaño de letra más pequeño de lo habitual y con una distancia entre los saltos de línea ínfima, me hacían creer que disfrutaría con el reto. Incluso creía que leerlo me iba a hacer mejor persona, a realizarme, a elevarme espiritualmente. Quizá le pedía demasiado.

Pues bien, según mi humilde parecer, no vale la pena que perdáis vuestro valioso tiempo y canséis vuestros bonitos ojos en hacer su lectura. Lo he encontrado pesado, rebuscado e inentendible en grado sumo.


Más de una vez pensaba mientras leía que en vez de Tolstoi debería haberse llamado Tostón, ya que esto es lo que me ha parecido, un tostón de dimensiones exageradas.


No podía entender, y sigo sin poder hacerlo, que hayan puesto en los altares literatos semejante obra, densa y espesa como pocas había tenido el placer (en este caso la displacencia) de leer.



Ya en la primera página los diálogos entre los personajes, inconexos, con expresiones incomprensibles, me pusieron en estado de alerta, pero no quería tirar la toalla tan rápidamente, temeroso de estar haciendo algún tipo de sacrilegio. Y seguía pasando las hojas, conociendo a los actores cuyo pensamiento, también según la contraportada, era profundamente humano.


No me puedo imaginar, por muy aristócrata que se sea, que el discurrir de las ideas e inquietudes que pasan por la mente de esos rusos y que el autor ha trasladado al papel se ciñan a la realidad y a la verdad. Si, según avisa Tolstoi, el héroe indiscutible de la novela es la verdad, creo yo que se ha pasado tres pueblos esteparios. La única verdad que encuentro es la suya propia, calcando la forma de analizar los pensamientos en todos o casi todos los personajes. Y me cuesta imaginar que alguien sea capaz de filosofar tan extensamente y de forma tan dramática como la describe él, atribuyendo de una forma muy sospechosa pensamientos y palabras en boca y mente de varios personajes. En mi opinión, no creo que se dijeran ni pensaran tales cosas, ni que se expresaran del modo en que Lev Tolstoi las escribe.


Supongo que la traducción tampoco ayuda y que quizá sea necesario habitar en esas latitudes para comprender mejor el carácter de gente como los Rostov, los Bolkonski o los Bezukhov, por no escribir de zares y damas de alta alcurnia que acuden a reuniones nocturnas de lo más “chic”.


¡La trama es tan reducida y tan amplia! Desde el relato de las experiencias personales, describiendo el estado del alma con peculiares palabras, distintas situaciones de amor, discusiones familiares, pasando por las vivencias militares, que abarcan toda la magnitud de los ejércitos.


Describe, a su manera, los acontecimientos que sucedieron en las dos primeras décadas del siglo XIX y que afectaron al pueblo ruso, con las guerras que se entablaron contra el ejercito napoleónico como eje principal. Los ejes secundarios son las vivencias de amigos y familiares, conocidos y extraños, en distintos escenarios. Petersburgo y Moscú se llevan el liderato, las mansiones y las villas y los campos de batalla les siguen.


Alterna el relato de personajes con tratados filosóficos que intentan explicar su punto de vista, mayores cuando más se acerca uno al final de sus 1042 páginas. Tanto es así que el último capítulo se centra exclusivamente en aportar su visión sobre la historia y sobre el trato que hacen los historiadores de la misma. Me he negado a leer este último capítulo en su totalidad, algo así como una venganza personal, ojeando solamente algunos párrafos para saber si el autor se dignaba a contar algo mas de los protagonistas, cosa que no hizo. Un final cogido con pinzas, tras todo el relato con el que Lev tortura al lector.


En fin, un libro difícil, del que espero ver algún día su versión cinematográfica, para comparar espesores. Y por masoquismo quizá.




lunes, 30 de mayo de 2011

Jornada de reflexión

Escribo desde mi despacho particular, desde un cierto aislamiento, con el único contacto con la “realidad” proveniente de las noticias que se emiten por las ondas hertzianas y también y, por lo visto, mucho más fiable, por contacto telefónico con quien tiene conexión a internet y está más y mejor informada que muchos medios de comunicación tradicionales.


Es sábado, el día antes de las elecciones municipales más agitadas y convulsas que recuerdo. Unas elecciones que han venido marcadas, al principio, por la incertidumbre de la legalización o no de Bildu y, al final, por el movimiento 15-M ¡Democracia Real ya!


La máscara de la hipocresía de los dos grandes partidos políticos, que en su día hicieron la hábil maniobra de restringir las opciones que los ciudadanos podían votar, cayó y tanto unos como otros tuvieron que aceptar una alternativa que juega según las reglas marcadas. Por mucho que les joda. Me parecía muy injusto que, acatando las imposiciones, a Bildu se le hiciera la vida imposible.


Pero lo que más me alegra es que finalmente parece que ha llegado la hora de la revolución, de lanzar al cielo el anhelado grito de ¡basta ya! que hacía tiempo rondaba por las conciencias de muchos.

La situación se sostenía, creo yo, por pura inercia, por simple y llano conformismo, quizás por el implacable rodamiento del sistema, cuyos engranajes giraban inmunes aunque entre sus dientes se vieran atrapadas miles, millones de personas.


Encuentro curioso que pidamos democracia real cuando pienso en las revueltas en el mundo árabe que exigían democracia a secas. El mundo musulmán debe estar flipando, acaso no había democracia en Occidente, deben preguntarse. Pues no, no había democracia, se suponía que la había, una suposición demócrata, algo que permitía a los cuatro que mandan en el planeta dar órdenes a la clase política para que se hicieran leyes en su beneficio y hacerlo de manera que el rebaño no se diera cuenta. Pero si algo define al ser humano, desde los albores, es su egoísmo desmesurado y ese egoísmo es muy probable que les pase factura a los mandamases apoltronados que dirigen el mundo.


Esta falacia de sistema, esta esclavitud encubierta, este proceder que únicamente consigue la infelicidad de la persona cuando precisamente la felicidad debería ser la meta en esta vida, ha sido lo que ha propiciado esta rebelión. El descontento al ver y al creer (y espero no equivocarme) que otro futuro es posible y que está en manos de los ciudadanos y no de sus dirigentes actuales hacer realidad el sueño.


Hacía tiempo que desde este espacio escribía, exponiendo mi opinión sobre algo que finalmente ha pasado. Hacía falta una revolución, un plantarse y dar un puñetazo en la mesa que hiciera ver a todos los que nos hacen seguir a pies juntillas sus directrices que ya está bien, que ya nos han embaucado lo suficiente y que ya no vamos a tragar más.


Se vive peor que años atrás porque entre unos cuantos se ha decidido que sea así. Pues bien, nosotros decidimos vivir mejor y pobre de aquél que se interponga en nuestra felicidad, porque tendrá que vivir viendo como todas las personas consiguen más bienestar, consiguen que sus derechos dejen de ser una utopía soñada y consiguen dejar de estar engullidos por este sistema cabrón.


Nos falta avanzar en la dirección correcta, hay una realidad que no se puede esconder, necesitamos una fuente de energía que sea totalmente limpia y que la producción de esa energía no sea otro motivo para esclavizar a la humanidad, debemos cambiar nuestros hábitos de consumo y debemos dejar de consentir que se sigan perpetrando asesinatos en nombre del maldito dinero. Ni en ningún otro (nombre).


¿Servirá de algo la actual globalización? ¿Se puede convertir en algo positivo? Comparado con el Mayo del 68 o con la Revolución Francesa, ¿qué ganaremos con las nuevas tecnologías?

No creo que nadie esté en situación de adivinar el futuro. Si bien es cierto que las revoluciones siguen unos patrones comunes, ésta añade un factor determinante que es la red, la posibilidad de comunicarse de un lado a otro del planeta y en un mundo globalizado como en el que vivimos, en el que hasta ahora solo ha servido para hacer al rico más rico y al pobre más pobre, más contaminado y con más ganas de venir al llamado primer mundo, internet puede ser la llave que nos abra las puertas a una nueva era de paz, armonía, elevación espiritual y superación de límites en todos los campos y sentidos.


Me despido acordándome de Bob Dylan porque, en mi opinión, los tiempos están cambiando. Y ya era hora.


¡Ah! Y quien gane las elecciones será lo de menos.



lunes, 16 de mayo de 2011

El pont dels jueus, de Martí Gironell

Esta tarde, la tarde de un miércoles de tormenta, he terminado de leer "El pont dels jueus" de Martí Gironell. A falta de no poder devorar su última creación “L'arqueóleg”, escogí este para ir abriendo boca y doy fe de que ha conseguido engancharme. Estoy a la espera de poder introducirme en las profundidades de las pirámides con él.


La novela es muy descriptiva en varios aspectos, en el arquitectónico, en el de las costumbres judías, en el de los remedios a base de hierbas y otros preparados, en el de la construcción de arcos y flechas. Solo he echado en falta algún apunte a pie de página para definir ciertas palabras técnicas, no pudiendo echar mano de un diccionario que aconsejo tener cerca.


Las últimas páginas del libro las leía ávido de preguntarle al autor por tal o cual cuestión, pero no ha hecho falta. Al final del libro Martí Gironell agradece a cuantas personas le han ayudado en su redacción y elaboración y también aclara qué hay de verdadero y qué hay de invención en su novela. La mezcla de realidad y ficción, juntando una labor de estudio sobre el pasado de su querido pueblo con una capacidad sorprendente para introducir hechos y datos de otras épocas hacen de “El pont dels jueus” un libro que vale la pena leer. Un libro fácil, ameno, de muy recomendable lectura para aquellas personas a las que les gusta trasladarse en el tiempo y sumergirse por unas horas en las aguas de la historia. Unas aguas que se arremolinan, mezclando la pureza de la realidad con una turbia ficción. Una inmersión de unas pocas horas solamente ya que sus poco más de doscientas sesenta páginas se leen en un par de tardes, seguramente las mismas que debió tardar el maestro de obras Pere Baró, a quien le encargan la supervisión y el asesoramiento de las tareas de construcción del puente de Besalú, construido doscientos años atrás por uno de los protagonistas del libro.


En realidad el tal Pere Baró únicamente aparece al principio y al final de la historia cuando, recién llegado a Besalú, se interesa por toda la documentación existente sobre la construcción del puente, centrándose y cayendo rendido (igual como me ha pasado a mí) ante la historia escrita por el hijo del primer constructor.


El papel principal de la novela recae en Prim Llombard y en su hijo Ítram.

El padre recibe el encargo (igual como lo hará Pere un par de siglos más tarde) de construir un puente que salve las aguas del río Fluvià y que sirva, además, de punto estratégico para la defensa de la capital del condado de Besalú. La trama se complica debido a los intereses de varios personajes, nobles y eclesiásticos, salpicando las páginas de intrigas y traiciones.

También hay sitio para el descubrimiento del amor y de las costumbres judías, para la aventura y para la magia.


Martí traslada al lector a su pueblo, mil años atrás. Lo hace entrar en las tabernas, subirse a los arboles para ver justas de caballeros, callejear por el laberíntico barrio judío, sudar picando piedra en la cantera o lo hace espectador de excepción de conversaciones privadas, de conspiraciones telúricas o de arrebatos pasionales, ya estén bien o mal vistos.


Espero que os pique la curiosidad.







¡Que le quiten el Nobel! o ¡No en mi nombre!

Hace pocos días saltaba a la palestra la noticia del asesinato de un asesino. Osama, que no Obama como muchos han confundido, caía abatido por los disparos de un grupo de asalto estadounidense. A estas horas supongo que ya lo sabrás, porque inmediatamente todos los medios de comunicación empezaron a hablar de ello; las tertulias se monotematizaron y las llamadas y opiniones de expertos y no tan expertos se sucedieron. Incluso se cambió la portada del periódico “La Vanguardia”, cuya salida al mercado quiosquero en el idioma catalán tenía prevista una ilustración de Tapies que fue rápidamente sustituida. También hubo algún columnista que, adelantándose a los acontecimientos, ya había hecho su escrito de bienvenida y el editor no cayó en la cuenta.

¡Pero si casi se dejó de hablar de fútbol! Bueno, del Barça y del Madrid y todo lo que ello conlleva. El deporte quedaba más bien en segundo plano.


A medida que iban pasando los días se iban descubriendo los pormenores de otra de las actuaciones ilegales del gobierno yanqui, demostrando una vez más que tiene el poder de hacer y deshacer todo cuanto le venga en gana, realizando una maniobra militar en un país extranjero que de buen seguro servirá como guión para una película, americana of course. Lástima que ya sabremos el final, un cadáver haciendo malvas en el fondo del mar matarilerilerile.


Pakistán escondía al famoso talibán. Cuantos sabían de su paradero es una incógnita. Lo que ya no es una incógnita es la falsedad del que en su día fue elegido como premio Nobel de la Paz. Propongo que le quiten tal galardón ya que no puedo entender que alguien que actúa rigiéndose por la ley del ojo por ojo sea condecorado con él. El presidente del país mayor fabricante de armas, que vende sus productos a regímenes totalitarios que vulneran los derechos humanos sin pestañear, el ahora presidente que en su día anunció que si hacía falta entraría en Pakistán para asesinar a Bin Laden, en un acto que no sé si considerar premonitorio o premeditado.

El mismo que felicita al escuadrón por su buen trabajo; les podría haber dicho lo que Jordi Pujol de que el trabajo bien hecho no tiene fronteras.


Y les da las gracias en nombre de toda la humanidad.

Pues no señor Obama, no en mi nombre. Le ruego que no felicite y no se vanaglorie de haber perpetrado un acto criminal. Bin Laden era un asesino, lo que podríamos llamar como una mala persona (o una persona con maldad ya que sus seguidores lo consideraran como un buen musulmán) elevado ahora a la categoría de mártir por obra y gracia de los USA, los mismos que le dieron trabajo años atrás en su agencia central de inteligencia.


Lo único que se ha conseguido, en mi opinión, es encabronar un poco más a sus fanáticos seguidores, a que esa franquícia llamada Al-Qaeda tenga otro motivo para seguir perpetrando atentados. Prosigue la ley del Talión; ojo por ojo y el mundo quedará ciego, aunque ya lo hayan dicho y escrito otros antes que yo.


¿Hasta cuándo este ciclo de matanzas sin sentido? No creo que nadie tenga la respuesta. Aplaudiría al o a la clarividente que nos pudiera desvelar este futuro.


Ha habido más cosas sobre las que escribir, pero no me parece bien mezclarlas hoy. Os adelanto que he terminado de leer el libro “El món groc” de Albert Espinosa del que voy a hacer una crítica en breve.

Hasta pronto.







miércoles, 13 de abril de 2011

Volviendo a la carga. Las motos de Jerez y algún apunte cultural

Va a ser este un escrito para desquitarme un poco, tras uno de esos períodos de inactividad que suelo agarrarme.


Por temas de actualidad no será, ya que tanto la situación política, como la crisis que azota el país, el paro, la mortalidad infantil, la venta de armas y el largo etcétera de noticias que ya no son noticia, siguen sucediéndose día tras día.


Desde mis últimos escritos han habido ciertamente acontecimientos destacables:

El mundo árabe anda revolucionado contra sus dirigentes sin que por el momento pueda decantarme hacia unos o hacia otros ya que lo único que veo es que los fabricantes de armas están haciendo de nuevo su agosto en primavera.

Un terremoto seguido de un devastador tsunami arrasó ciudades costeras en Japón que provocaron que conociéramos el nombre de una central nuclear que sigue los pasos de la famosa Chernóbil.

Berlusconi finalmente pasa por los juzgados, hecho que no garantiza que a Il Cavaliere lo puedan meter en chirona debido a sus líos de faldas con chicas menores de edad, aunque en mi opinión esas chicas supieran perfectamente lo que implicaba estar allí, que no por menores son menos listas.


Destacable y orgulloso de la victoria de Carlos Checa en el mundial de superbikes, igual que el inicio del mundial de motogp, que (casi) todos esperábamos con ansia dado el buen sabor de boca que nos dejaron nuestros chicos el año pasado.


En la primera de las carreras en los circuitos españoles, un poco diluida por la lluvia, que tuve que visionar días después, la cosa empezaba bien con el valenciano Nico Terol cruzando la línea de meta en primera posición, igual que hizo en Qatar. Ya en el circuito árabe hubo un par de nombres que me sorprendieron gratamente, el portugués Oliveira y el joven de nombre americano pero nacido en Figueres Maverick Viñales. Espero y deseo que sus espléndidas actuaciones hasta que sufrieron sendos percances sigan dando a este escritor motivos y palabras de elogio hacia ellos.


En moto2 segundo cero de Màrquez, cuyo poderío y destreza sobre una moto todavía no ha podido ver la luz y cegarnos con su esplendor. Victoria de Iannone, que se estrenaba en el circuito andaluz.


Y llegó motogp. Mirar las carreras en diferido tiene un gran inconveniente y es que debes andar con mucho cuidado de no oír el resultado o ver al piloto ganador delante de la bandera de cuadros o salpicando de cava al personal por la tele. Eso fue lo que pasó, que vi a Jorge Lorenzo dando un salto de alegría mientras Pedrosa se lo miraba con su cara de póquer. Tampoco pude evitar ver el 69 de la Ducati de Hayden con lo cual ya conocía la clasificación... la intriga consistía en ver como se habían desarrollado los acontecimientos.

Y los acontecimientos se desarrollaron a toda velocidad, de forma caótica y anárquica, rompiendo los esquemas y las pautas que siguen normalmente las carreras de la categoría reina.


Apagada de semáforo y diecisiete pilotos cortando el viento. Las sorpresas se sucederían en las siguientes vueltas de forma continuada.


Dani Pedrosa desapareció en el saco, Rossi salió de la chistera, Stoner aguantó su pole y Lorenzo permanecía en los primeros puestos.


A las pocas vueltas Simoncelli se ponía en cabeza y Rossi adelantaba a Lorenzo, que mantenía la calma.

Al rato Il Dottore hacía gala de sus dotes de conducción y apuraba hasta el límite la frenada para adelantar a Stoner. Demasiado al límite. El gran Rossi se llevaba por delante al australiano, dejándonos una imagen nada habitual pero esperada, ya que tarde o temprano tenía que suceder, no podía ser que todos los adelantamientos hechos por el italiano tuvieran el mismo resultado a favor del campeón. Y se llevó por delante a su adversario, con quien ya tenían una cierta enemistad. Una embestida memorable que pasará a la historia.

Reacción de lógico enfado por parte de Stoner, en parte por la caída y en mayor parte por la actuación de los comisarios que se centraron demasiado en ayudar al ídolo de masas dejando al otro perjudicado, que no tenía culpa de nada, abandonado a su suerte. Stoner no pudo seguir y dejó bien claro su sentimiento hacia ellos, con un buen corte de mangas.


Las motos seguían rugiendo, el espectáculo continuaba.


De repente los comentaristas se daban cuenta del avance de Dani y el realizador nos mostraba como el de Honda luchaba con Ben Spies por la cuarta posición. La imagen de Pedrosa, desde la Yamaha del americano, cuando salen de la curva es de esas que se me van a quedar gravadas en la memoria; se ve como se agacha, escondiéndose en la cúpula con un gesto brusco, demostrando una fortaleza que me impactó. Recomiendo encarecidamente visionar esos quince/veinte segundos, desde el minuto veinte con cinco hasta que los comentaristas dejan de gritar y hacer aspavientos.


Lorenzo, que ya fue testigo de excepción en la caída de los dos campeones, también pudo ver como se le despejaba el camino hacia la victoria con la escupida que le hizo la Honda a Simoncelli.


Pedrosa remataba la faena adelantando a su antiguo compañero de equipo Nicky Hayden y colocándose en segunda posición, que aguantaría hasta el final.


Quinto puesto de un arrepentido (aunque no sé hasta qué punto) Rossi, sexto de un Barberà espléndido y noveno puesto del primer campeón del mundo de moto2 Toni Elías, quedando por delante, pese a su inadaptación, de dos pilotos “oficiales” como John Hopkins y Andrea Dovizioso y también de Capirossi.


Antes del podio y después de ver como Jorge Lorenzo se caía al lago las cámaras persiguieron a Rossi dirigiéndose al box de Stoner para pedirle perdón. Stoner se interesó, irónicamente, primero por su hombro y luego le asestó un comentario del todo acertado que traducido vendría a decir así: “tu ambición ha superado a tu talento”, pienso que totalmente merecido.


Declaración más extensa de lo habitual de Dani Pedrosa, que cruzó meta levantando rueda, una muestra de efusividad a la que no nos tiene muy acostumbrados.


Si no se pudieron escuchar en directo las palabras entre Rossi y Stoner porque Ernest Riveras y Àlex Crivillé no callaron, tampoco se pudo escuchar lo que les decía Su Majestad a los pilotos en la salita previa a la entrega de premios. También me quiero quejar de la omisión casi total de la carrera de Toni Elías tanto en la retransmisión como en el programa realizado a posteriori para analizar la jornada.


Unas carreras vibrantes, típicas en su caos por el agua, atípicas por el resultado en beneficio de los nuestros.


Cambiando de tema y antes de marchar, dos cosas.


La primera mencionar la entrevista que le hicieron a Pau Freixas, director de la serie “Polseres Vermelles” que se emite por TV3. En el programa “El món a Rac1” se le preguntaba por el éxito entre los jóvenes, destacando que son muchos los que la miran y que están recibiendo los valores que transmiten. Una forma de impregnar a los pequeños y adolescentes del significado de palabras como amistad, amor, superación o muerte.

La serie, que cuenta el día a día de un grupo de chavales internados en un hospital, tiene un alto valor emocional, igual que la película Héroes que vi hace poco y que también dirige junto con Albert Espinosa.

Voy a tener que seguir los capítulos que faltan para dar un veredicto final, pero de momento tiene mi voto favorable.


Y por último, la guinda. Una noticia que llevaba esperando largo tiempo y que me pensaba que no podría dar: Jean M. Auel va a sacar por fin a la luz la sexta y ultima entrega de sus Hijos de la Tierra.

Parece que va a ser a partir del 23 de abril que podremos seguir las aventuras de Ayla y Jondalar, deleitándonos y acompañando a esta prehistórica heroína en sus andanzas, cazerías y revolcones por las praderas. Según la autora, la dosis de sexo, tan explicito en los anteriores volúmenes, se va a ver reducido, habrá visitas inesperadas que harán pensar a nuestra protagonista en su pasado. El relato de sus vivencias, que a mi me trasladaban a su época, era muy esperado y ansío el día en que caiga en mis manos el tocho para revivir el tiempo de los mamuts.


Hasta pronto











viernes, 4 de febrero de 2011

Cortinas de humo a velocidad variable

Recuerdo que, en mi época estudiantil, en la escuela se nos encargó un trabajo sobre un país y yo me decidí por Egipto, fascinado por esos triángulos marrones y por un león con cara de mujer.

Hace días que el asunto de Egipto es noticia. Hasta hace poco la cosa no iba mal e incluso uno podía llegar a creer en una revolución pacífica, sueño ilusorio de un romántico empedernido. Sigo creyendo que estas revoluciones, transiciones de gobiernos dictatoriales o guerras civiles son instigadas desde lugares más o menos lejanos al origen real del suceso en cuestión. Orquestadas desde los despachos de grandes hombres de negocios o de dirigentes de otros países, las maniobras que desembocan en un cambio de gobierno tan relevante me dan que pensar en los intereses que hay detrás y recuerdo la guerra de Bosnia-Herzegovina, en la que nadie movió un dedo hasta que el escándalo no fue de tales magnitudes que se tuvo que intervenir. Pero el mal ya estaba hecho y el negocio de las armas ya tenía otro filón para enriquecerse. Algo parecido creo que va a pasar en el país de las pirámides y de uno de los ríos más conocidos del mundo, aunque aquí si que se van a dar prisa en intervenir, por la cuenta que les trae.

Además, cada vez que oigo que hay follón en un país árabe, recuerdo el principio del proyecto “Anexo 13”, en el que se imaginaba un mundo donde se iniciaba una tercera guerra mundial tras la unión de todos los creyentes del Corán, que luchaban contra el imperialismo occidental.


Pero no quería escribir sobre Egipto.


Quería reflejar mis pensamientos sobre la actitud del gobierno, tanto el central, que afecta a todos, como el autonómico, que en este caso solo afecta al pueblo catalán. Y es que creo que se van dando bandazos que lo único que consiguen es cabrear al personal.


Ley del tabaco: prohibido fumar en todos los espacios públicos cerrados y en algunos al aire libre, a excepción de cárceles, psiquiátricos y residencias de ancianos. Que yo preguntóme el porqué de esta puntualización. ¿Temerán un amotinamiento de los presos? O peor aún, ¿abueletes con el bastón dando la tabarra? ¡Y qué decir de una revolución tipo “Alguien voló sobre el nido del cuco”! Me imagino a un Jack Nicholson-Chanquete secuestrando una “Golondrina” en el Puerto de Barcelona, navegando en la dirección de las Américas de Colón, llena de personas fumando, algunas mucho más cuerdas que las que quedan en tierra firme.

Menos coñas que la cosa es grave.

Yo porque no tengo un negocio afectado, pero si llego a hacer obras para acondicionar un espacio, gastando dinero en un momento que la crisis empezaba a florecer, habría pensado seriamente en emprender acciones legales contra el Estado. A mi entender, no se puede ni se debe jugar de esta forma a dirigir un país. No es justo ni ético, y además es contraproducente, generando un descontento cada vez mayor, pero eso parece no importarles.

Eso sí, prohíben fumar pero aumentan los puntos de venta de paquetes de tabaco. Una cortina de humo, y nunca mejor escrito.


Otra cuestión que tenía en el punto de mira es el de la enseñanza y todo lo que genera (o más bien degenera). El departamento de la Generalitat ha rebautizado otra vez con el nombre que creo que merece y le pertañe, “Ensenyament” y no “Educació”, medida que aplaudo.

Sigo con mi teoría, quizás absurda, que un cosa es enseñar y otra muy distinta educar. Y que si no se hubiera engañado al personal con el esclavismo laboral no se estaría en la tesitura de tener que educar a las criaturas porque sus padres tienen unos horarios que no les dejan tiempo para hacer otra cosa que malcriar a sus hijos ya que, si solo los pueden ver un rato, ese rato no va a ser para castigarlos, sino para verlos felices, aún a costa de su formación en valores y de su evolución como personas, hecho que les convierte en pequeños dictadores.

Que conste en acta que no tengo descendencia (al menos que yo sepa) y que quizás opino muy a la ligera, lo asumo.

El que mandaba en el departamento en el gobierno tripartito hizo lo que le pareció la jugada maestra intentando adaptar no sé qué plan de estudios de algún país europeo a Catalunya, instaurando por real decreto una semana blanca que no se sabe a quién conviene. Pregunte a quien pregunte y sea quien sea quien me dé su opinión, la respuesta unánime es que la medida perjudica a todos los sectores. ¿No se hacen estudios? ¿No se gastan los políticos miles de euros en informes? ¿De qué sirven entonces? Veo tres opciones: el gobierno está mal asesorado, el gobierno no hace caso a sus asesores, el gobierno no se asesora. Sea como sea, empezar políticas que no llevan a ningún sitio y que se tienen que cambiar una vez demostrada su inutilidad, contribuyen al malestar general, provocando algo muy grave a corto, medio y largo plazo. A corto plazo el mosqueo, a medio plazo el dispendio y a largo plazo el abandono de los estudios por parte de los jóvenes, algo que últimamente se está convirtiendo en moda.

Yo también dejé los estudios en el primer curso del bachillerato. Sabía qué era lo que quería hacer pero lo vi tan distante, con nueve años en el mejor de los casos, que preferí buscar una alternativa y no tardé en ponerme a trabajar. Pasaron dos o tres años hasta que no encontré algo que me gustaba y con lo que imaginé que podría ganarme la vida. Tuvieron que pasar siete más hasta que no me decidí a hacer algo al respeto, consiguiendo un título oficial.

Con este breve resumen de esta parte de mi vida quiero dar a entender que solo los muy afortunados saben a lo que se quieren dedicar desde pequeños, lo que no fue mi caso. Y que es muy lógico que un crío al que se le da todo masticado y envuelto en papel de regalo, decida no acudir a la escuela ya que lo ve como algo inútil y sin sentido.

En mi opinión, creo que no se incentiva suficientemente la propia iniciativa, ni se individualiza el propio anhelo de la persona desde su más tierna infancia y que este puede ser uno de los problemas de base en el que se tendría que trabajar, aunque puedo estar equivocado.


Para terminar, el nuevo gobierno del sr. Mas, empeñado en contentar al populacho con algo tan absurdo, va a modificar la normativa de circular a 80 kilómetros por hora imponiendo una velocidad variable que va a significar un gasto sin ningún tipo de beneficio.

A eso me refería yo con el dispendio inútil e innecesario.


jueves, 27 de enero de 2011

¡Qué bien se está de vacaciones!

Ya tenía ganas de exponer mis pensamientos y plasmarlos aquí, aunque esto de estar de vacaciones es lo que tiene.


Sea como fuere, el caso es que el mundo ha seguido girando, las armas se han seguido vendiendo, el Sol ha salido cada día, varios miles de personas se han muerto de hambre, a algunos afortunados les tocó la lotería y las catástrofes se han sucedido sucesivamente.


Quise escribir sobre el tema de Wikileaks y sobre los villancicos. Me dejó fascinado la frase “pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido”, frase incongruente donde las haya porque, a parte de la carpa Juanita que lo hacía con porrón, no creo que nadie haya visto a un pez bebiendo. Pero es que además ¡los peces beben para ver a Dios! Bueno, yo bajo los efectos de los psicotrópicos he llegado a ver muchas cosas. Claro que muchas letras de muy buenas canciones se han escrito con el uso de esos alucinógenos...

Y Wikileaks, ese escándalo que parecía que iba a remover las conciencias de todos y que podía ser un revulsivo para que se intentara poner freno al montón de atrocidades que se cometen en todo el mundo en nombre de la libertad. ¿Qué pasó? Pues que va a pasar, que el mundo siguió girando, las armas se siguieron vendiendo, el Sol salió cada día, varios miles de personas se murieron de hambre, a algunos afortunados les tocó la quiniela y las catástrofes se sucedieron sucesivamente.


También pasó lo de la vaga de controladores aéreos, que volvió a dejar en tierra las ilusiones de mucha gente. Es lo que tiene tener la sartén por el mango.

Es lo que sucede con la huelga de los conductores de la Renfe en Catalunya, que tienen la sartén por el mango.


A falta de conocer su punto de vista, la realidad es que hay sectores laborales en este y en todos o casi todos los países, que tienen el poder de colapsar el funcionamiento de los mismos. Y a mi me parece bien que una persona trabajadora se manifieste reclamando mejores condiciones y mejor sueldo, al fin y al cabo es lo que quiere todo trabajador asalariado e incluso todo autónomo que lucha por su negocio. Lo que ya no me parece tan bien es que porque unos hagan huelga, otros que no tienen culpa alguna sufran esa huelga.

Y eso pasa por falta de coraje (iba a poner por falta de huevos, pero no quedaba bien, por el tema de la igualdad y todo eso).

Lanzo mi propuesta para que la siguiente huelga sea realmente efectiva y se consigan las anheladas pretensiones que se pretendan. En vez de colapsar las vías de tren o el espacio aéreo, impidiendo que el populacho inocente se pueda desplazar, la idea es impedir la movilidad de los directivos de esa empresa.

Se instala un aparato que distorsione e impida la comunicación por teléfono móvil cerca de la vivienda de la o las personas que dirigen dicha empresa mientras se hace un cordón humano alrededor de la casa. Y de ahí no sale hasta que se solucione la cuestión. Hay el tema de los vecinos, que habría que tenerlos en cuenta, pero los afectados serían pocos, en comparación con lo que pasa ahora, por no hablar de lo que pasaría cuando se encontraran en el ascensor, o sacando la basura.

A mi no me importaría entonces que un conductor de tren, que reclama asientos más cómodos para hacer su trabajo cuando sus compañeros en otras comunidades tienen los mismos reposaculos con un sueldo inferior, que tiene una jornada laboral insignificante y que se queja de forma cruel haciendo pagar a gente inocente, a una ciudadanía que sí que está realmente explotada, no me importaría escuchar sus reivindicaciones. Hasta puede que les apoyara y escribiera en su favor.


Pero no. Coincido con la mayoría en que no es justo que unos cuantos puedan jugar de esa forma con la vida de otros y más cuando el motivo expuesto son unos asientos o unas plazas de aparcamiento cubiertas.


Si a todo esto le sumamos los habituales retrasos, la dejadez en la información, los constantes fallos en las malditas catenarias, en definitiva, la falta de un buen servicio, el sentimiento hacia Renfe no puede ser otro que el de la amargura, el camino por el que nos llevan...pagando el billete, claro está.


En fin, voy a seguir con mi relajo, que el mundo seguirá girando, las armas se seguirán vendiendo, el Sol...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Vote vote vote, el Papa va en el lote

¿Qué? ¿Ya habéis decidido vuestro voto?

Por si alguien no se ha enterado, esta noche empieza la campaña electoral previa a las elecciones al Parlament de Catalunya.

Yo, o más bien escrito mi alter ego, va a ejercer su derecho a participar en esta patraña demográcica que normalmente sirve para hacer creer al populacho entre el que me incluyo que tiene la posibilidad de hacer oír su voz a través de unas personas llamadas políticos el objetivo de los cuáles , en su mayoría, es llenarse los bolsillos de dinero público y permitir que se los llenen sus más allegados.

Esta no divina comedia nos permite, por lo menos, opinar, aunque no sirva de gran cosa. Muchos ejercen este derecho en forma de voto nulo o de voto en blanco, de forma muy legítima. Pero esta inconformidad con el sistema, esta rebeldía enfundada en un sobrecito, no sirve para gran cosa. Tampoco sirve de mucho la abstención que, cuatrienio tras cuatrienio, se hace más patente en la población gozosa de ese dudoso derecho.

Los motivos son obvios aunque los políticos no quieran verlos. El descontento, la desilusión, el desengaño sucesivo y la ya famosa desafección por, en y con la política.

También hay que tener en Cuenca que votar a alguien es excesivamente complicado. Ya es difícil ser plenamente compatible con una persona con la que decides convivir o compartir tu vida como pareja, como para encontrar un partido que exprese todas las ideas, objetivos y/o creencias de uno.

El sistema se perpetua esté quien esté aposentado en la trona y eso no va a cambiar, porque se ha estructurado de tal forma que, desde las más altas instancias a nivel mundial hasta las votaciones para escoger al presidente de la escalera (bueno, a lo mejor ahí me he pasado), todo gira en torno a intereses más o menos ocultos, a los que todos, tarde o temprano, sucumbimos(...no, no me he pasado). Me refiero a la también famosa, pero con mala fama, corrupción. Mucho se ha escrito y mucho se ha dicho y se han hecho películas sobre la renuncia de los escrúpulos y la anteposición de los intereses de uno mismo a los de los demás.

¿Formara parte de la Naturaleza humana este sucumbimiento?, es algo que ahora no estoy capacitado para responder.

Todos, al fin y al cabo, deseamos vivir mejor, subir un peldaño nuestra calidad de vida, aunque a veces no nos demos cuenta y no veamos el lujo y las comodidades de las que disfrutamos sin apenas ser conscientes de ello; un ejemplo: por el precio del Tip-pex que tengo en el escritorio, abarrotado de otros enseres + o – caros, una familia podría comer hoy, teniendo en cuenta que con un poquito de suerte sólo habrán pasado dos días desde su última ingesta en condiciones, mientras horneo un pollo a la sidra con patatas y un pan.


Ese sucumbir, ese claudicar y esa injustícia general me llevan a escribir sobre una cosa que pasó este fin de semana en la Ciudad Condal, la visita de su santidad el Papa para darse un garbeo en su bus turístico particular, que mas que visita turística hizo una especie de vuelta rápida a un circuito de solo ida e inaugurar cual Pujol, la basílica de la monumental Sagrada Família. Hereu le tendría que haber avisado que las carreras se hacían en Montjuïc, aunque entiendo que la etimología del topónimo no sea de su agrado, por mucho que se llenen la boca con la igualdad de las religiones y otras beodas y beatas costumbres. En boca de todos ha estado la imagen de unas monjitas limpiando el altar, la única aparición que hizo el género femenino en la actuación estelar papal. Y en boca de todos han aparecido opiniones a favor y en contra, de total beneplácito con el asignado rol de la mujer en estos casos o de rebeldía sublevadora contra una doctrina que margina y relega la mujer a un papel secundón bajo el yugo de las voluntades y los caprichos del hombre. La opinión que sale de mi puño y letra se decanta más hacia la segunda opción, y es que...hay tanto por cambiar.


En fin, que nos esperan unos días de hartamiento propagandístico, de presión influencista votatil, con TV3 diciendo que sus trabajadores quieren expresar su descontento con la ley electoral que restringe el espacio de anunciación de las virtudes de uno u otro equipo en función de la importancia del partido (electoral, que casi se nos mezcla una cosa con la otra). En mi opinión es un poco falso eso de poner un cartelito con el mensaje de que no suscriben la noticia que están dando. Pues rebelaros ostia; no hay firma, no hay noticia. Pero si les seguís siguiendo el juego ellos seguirán saliendo en los medios impunemente, con lo que encuentro inútil esta medida.


Hasta la próxima y que ustedes la/lo boten bien. Yo por mi parte ya tengo el sobrecito preparado.





martes, 9 de noviembre de 2010

Arrasando en el Mundial. Lo hemos ganado todo

Y llegó el día. Domingo por la mañana, de cara al televisor para poder ver la última carrera.

Por motivos ajenos a mi voluntad no pude ver los entrenos que conformaron las parrillas de las distintas categorías (y eso que lo intenté) pero pude enterarme del llamativo casco con el que correría Jorge Lorenzo, casco que me daría un poco de vergüenza llevar, con su baño dorado y sus reflejos swarovskianos, 12.000 € de chichonera, casi nada.


El algodón no engaña y los números no mienten. Nuestros pilotos han arrasado esta temporada. 2010 ha sido el año del motociclismo español, por si hay alguien que no se haya enterado todavía. Nuestros pilotos han okupado el podio en todas las carreras, en alguno de sus cajones, lo que nos ha llenado de alegrías y emociones. Se han roto récords de todo tipo, de puntos, de victorias, de tripletes...ooohhh, qué gran año este 2010. Vamos a tardar en olvidar el primer año de la hegemonía motociclista que espero que se perpetúe por mucho, mucho tiempo.

Esta repetición de éxitos nos ha venido muy bien en un año en que hemos gozado de las motos sin la puñetera pantallita que siempre aparecía en el momento más inoportuno, siempre con los mismos anuncios. Además, se le han dado más minutos en los medios de comunicación que hasta ahora solo hablaban de motos cuando algún piloto se hacía daño o había sufrido un accidente espectacular. Hasta se ha hecho una pequeña coña en el “Crackòvia”, programa de humor monotemático sobre fútbol, con alguna pequeña excepción, siempre con el cachondeo de las imitaciones, sin ver el potencial que tenían las caricaturas de Rossi, Lorenzo, Hayden, Simoncelli y su peluca...Solo espero que el año que viene no me comenten las motos ilustres tertulianos del Sálvame, como vienen diciendo los rumores.


Tras la maestral demostración del joven Márquez el fin de semana pasado en el circuito luso, nadie tenía muy claro lo que iba a pasar una vez se apagara el semáforo. Yo estaba tenso y expectante sentado en el sofá. Bradley Smith salió como un tiro y tras él se enganchó un Nico Terol que necesitaba imperiosamente que Márquez tuviera un incidente que no le permitiera pasar del octavo puesto. A estos tres terminaría por darles alcance un Pol Espargaró que quería despedirse de su poco veloz Derbi con un buen resultado.

Cuando parecía que Marc, que notaba el aliento en el cogote de Pol, iba a dar caza y captura de su paisano y atacar al inglés, se incorporó y le hizo un gesto a Espargaró para que lo adelantara. El de Cervera no quería correr riesgos y tampoco quería matar de un infarto a Emilio Alzamora o a su padre y escogió el pájaro en mano. Desde su cuarta posición pudo ver como el inglés rompía una racha increíble de victorias hispánicas, ya que desde el G.P. De Catalunya del año pasado no había ondeado otra bandera que la de España.

Pol le terminó disputando y ganando la segunda posición a Nico, que completó el podio.

Fue una carrera atípica de 125 c.c., un tanto aburrida. Los pilotos delanteros rodaron con mucha precaución y cautela, corrieron más con el cerebro que con el corazón. Corazón que se desbocó de alegría en el box de Márquez cuando se proclamó campeón del mundo del octavo de litro.


La de moto2 fue una carrera más movidita. La emoción estaba en el interrogante de poder tener a Julián Simón como subcampeón de la categoría intermedia, amenazado por un Iannone que lideró la prueba prácticamente de principio a fin, mientras Julito remontaba como un loco tras una pésima salida. Yo sufría por si Simón se iba al suelo porque el tipo iba a fondo pues no se podía permitir el lujo de quedar muy por detrás del italiano. Total, que mientras el de Villacañas se peleaba desde la décima plaza, un grupito formado por Scott Redding, Kenan Sofuoglu, Tomas Luthi, Toni Elías y algún otro se pasaba y repasaba persiguiendo a Andrea. Yo pensaba que Karel Abraham, que también estaba en la disputa, sería el que la liaría parda, porque iba muy agresivo y en momentos cruciales el tipo no aguanta el ídem.

A todo esto Julián ya había llegado y se había enzarzado en un cuerpo a cuerpo con varios pilotos que le impedían llegar al italiano, único que estaba en disposición de arrebatarle su segunda posición en el Mundial.

El cartelito de última vuelta aparecía en la pantalla y parecía que Toni Elías quería acabar su gran año con una victoria a toda costa, lo que propició que se terminara yendo largo y se tocara con Iannone, al que relegó a la segunda plaza. Esta refriega la aprovechó Karel para lograr su primera victoria en la categoría, una buena manera de pasar de clase. Detrás de ellos entró Julián Simón, que se proclamaba finalmente subcampeón del mundo en moto2.


Motogp fue un recital para un Jorge Lorenzo que permaneció agazapado hasta la vuelta 11. Stoner lideró la prueba con Dani Pedrosa, que también se jugaba el segundo puesto con Rossi, enganchado a su rueda hasta que fue perdiendo fuelle tras protagonizar una de sus espectaculares salidas desde el octavo puesto.

En la mencionada vuelta 11 Lorenzo se fue a por Stoner, dejando atrás a Valentino. Dani iba perdiendo posiciones.

Y cuando faltaban ocho vueltas, Lorenzo ha dado la estocada final y ha cruzado meta por delante del australiano, con Valentino en tercer lugar.

Dani consiguió quedar séptimo en carrera y segundo en el Mundial.


Bueno, retransmita quien retransmita las carreras el año que viene, espero que los cámaras y el equipo de realización no pretendan ser los protagonistas invisibles de las disputas motociclísticas y que no hagan lo mismo que han hecho en algunas ocasiones este año.

Quiero apuntar la voz entrecortada de Marc Martí, a mi parecer uno de los más profesionales de los que dan la cara y la voz cada fin de semana, cuando explicaba las circunstancias que impedirán que Alex Debón corra el año que viene, aunque esto de las motos es un poco incierto. Por último, y en mi opinión, creo que Dani Pedrosa debería pensar que si el año que viene no vence a su compatriota y se alza finalmente con el título, debería mirarse de bajar a moto2, categoría en la que por peso y condiciones sería un buen y digno rival.


Hasta el año que viene moter@s.

domingo, 31 de octubre de 2010

Estoril 2010. Esto se acaba

Bueno, en menos de una semana nos habremos quedado sin nuestro desahogo deportivo favorito. El próximo domingo termina el Mundial y nos vamos a quedar, como siempre, compuestos y sin novia, aguantando a los forofos del fútbol con sus partidos casi diarios entre Copa del Rey, Liga, competiciones europeas y los encuentros de la selección. Pero a eso ya estamos acostumbrados. A lo que no estamos tan acostumbrados es al número de alegrías que nos han dado nuestros pilotos durante su periplo por el mundo y no sé si terminamos de digerirlo como deberíamos.

Son varias las opiniones que he oído y leído sobre el hecho de que, habiendo ganado todos los títulos de pilotos en juego, teniendo por fin el relevo de Àlex Crivillé en la categoría reina después de tantos años de privaciones y desencantos, siendo campeones en la novedosa moto2 y con una hegemonía aplastante en 125 c.c., muchas de las personas que dejan sus opiniones en el chat de RTVE lo hagan usando un tono extremo y muy posicionado a favor de uno u otro piloto, descalificando e insultando a los partidarios rivales. Yo particularmente creo que, por suerte o por desgracia, todo cambia, y esto no podía ser menos (habría que analizar psicológicamente las causas que nos han impulsado a ello y si alguien quiere hacer una tesis sobre ello, yo me ofrezco como muestra). Todo cambia, incluso el carácter de los aficionados; se han vuelto como los hinchas de fútbol. Puede ser que parte de la culpa la tenga el trato que se le ha ido dando a la retransmisión de los eventos. Puede ser. Porque ayer me harté de escuchar ciertos comentarios de Ernest Riveras que nada tenían que ver con el motor y las dos ruedas y me cansé de recibir datos estadísticos que no me van a sacar de ningún apuro en una partida de Trivial. Pero tampoco creo que sea muy prudente quejarse porque el año que viene a lo mejor no tenemos ni eso, debido a la intención de RTVE de eliminar costes y por tanto vender los derechos a otra cadena, concretamente Telecinco. Sin comentarios, que ya habrá tiempo para hacerlos. En fin, que nos queda poco para disfrutar tanto de una cosa como de otra.

Portugal es una de esas citas mundialísticas donde todo sucede de forma un poco extraña. Por si fuera poco, les dio por aumentar los tiempos de entreno, aunque a la práctica no los pudieran aprovechar por la ingente cantidad de agua que cayó en Estoril, arruinando los entrenamientos y provocando una parrilla definitiva inhabitual.

Total, que el domingo, bajo los efectos del discutible beneficio del cambio horario y en clara inferioridad de género, me dispuse a ver los warm-ups y a ir escuchando cosas más o menos interesantes. Quiero recalcar que no entiendo muchas de las decisiones de dirección de carrera ni de Dorna ni tampoco su forma poco equitativa de aplicar un reglamento que reglan a su antojo. Por poner un ejemplo, en Qatar se suspendió la carrera y se pospuso al lunes. Si se hubiera anulado la carrera en Estoril, habrían empaquetado todo y se hubieran ido a Cheste sin correr; no pude saber el porqué de este trato, pero es fácil imaginarlo.

A las doce y cuarto empezaba el día con otra loca carrera de moto2, con un turco sorprendiendo a todos imponiendo un ritmo endiablado, con una moto y un pilotaje que parecían tener la ira de los mismísimos infiernos. Al final se terminó imponiendo la experiencia de los más veteranos en estas lides y fue un sorprendente Bradl el que se subió al primer peldaño de un podio que no había pisado en todo el año, bonita manera de empezar. No fue el mejor día para Julián Simón, que puede dar gracias a que Iannone se fue al suelo y terminó sin puntuar, como un Toni Elías demasiado relajado tras sus demostraciones de valor, coraje y pilotaje a las que nos ha acostumbrado.

El que no se relaja es Jorge Lorenzo. El mallorquín fue, vio y venció. Espero a tener todo en su sitio y cuando parecía que Rossi se alejaba hacia otra victoria que engrosara su ya enorme palmarés, él fue recortando la diferencia que les separaba y cuando lo tuvo claro se lo fulminó. Rossi no pudo hacer gran cosa para aguantar el ritmo que, vuelta rápida tras vuelta rápida, marcaba su ya por poco tiempo compañero de equipo.

Mientras Dani Pedrosa iba perdiendo fuelle, los pilotos de Honda que quedaban hacían lo que podían peleando entre ellos. Para quien no lo sepa, Marco Simoncelli me cae como una patada en los huevos, puede sonar mal pero es la pura verdad; su descerebrada conducción y sus arremetidas contra nuestros pilotos dieron mucho que hablar y que escribir y generaron en mí un odio hacia él. Pero este domingo merecía ganar a Dovizioso, rabioso viendo como un privado le ganaba la partida en inferioridad de condiciones.

Y llegó la carrera más esperada por mí. La que todavía tenía tres aspirantes al título, que se ha quedado en dos y que solo merece uno. Ese uno es, en mi opinión y compartida espero por muchos, Marc Màrquez.

Después de una locura de clasificación tomando los tiempos de unos entrenos pasados por agua, Nico salía sin nadie por delante, el último de la primera fila, en compañía de los ingleses Bradley Smith y Daniel Webb y de un Alberto Moncayo que, por vez primera salía con el horizonte limpio. Marc y Pol se vieron retrasados a la onceava y doceava posición respectivamente, lo que no impidió que dieran alcance a la cabeza de carrera a la que se apagó el semáforo y se dieron unos cuantos pasos por curva. Tras varios accidentes (iban cayendo como moscas) Pol no podía con el tirón de sus dos competidores directos cuando se dio un golpe de efecto sacando bandera roja por una lluvia que volvió a hacer acto de presencia. Aunque fuera un acto de presencia breve, fugaz. Pere Gurb, del equipo Tuenti, pedía a gritos caos, y caos es lo que hubo.

En el tiempo que transcurrió entre la aparición del trapito rojo y la bajada de la bandera a cuadros viví, como espectador, uno de los momentos mágicos que tiene este deporte, y más ahora con cámaras en todos los sitios; explícome:

Todos los pilotos que quedaban en pista se fueron a su box para cambiar lo que creyeron oportuno. Los comentaristas hacían sus apuestas, decían que todos los que se jugaban algo tenían que salir con las mismas condiciones, afirmaban que una vez en parrilla cambiarían los neumáticos con los que habían salido del box, en una jugada estratégica para ocultar sus cartas. Primera en la frente, nada de eso. Mientras daban la vuelta para incorporarse a su lugar en la línea de salida, Marc, inexplicablemente, se fue al suelo. No voy a olvidar la imagen del pequeñín de Cervera agarrado a su Derbi cuando la moto tocó la grava y giró, con las manos aferrando el manillar, creía que se rompía los brazos. Se levantó con la moto destrozada y ahí pensé que el campeón sería Nico, por su frialdad y su capacidad de analizar y pensar, y no Marc que se había ido al suelo de la forma más tonta. Decidió volver al box para reparar los desperfectos. Craso error. Despistados y desconcertados, todos hacían lo que podían para arreglar la moto, cuando la lógica hubiera tenido que imponerse haciendo marchar a Marc y arreglando la moto en parrilla. Con los boxes cerrados Marc tuvo que salir en la última posición. La desesperación reinaba en el equipo de Emilio Alzamora, las lágrimas salían de los ojos de alguno de sus integrantes, previendo el final de su trabajo, después de tantos esfuerzos y yo no daba crédito al "fregao" en el que se había metido.

Se apagó el semáforo y Marc salió como un tiro, pasando entre dos pilotos a los que despeinó seguro, y se fue en busca y captura de su enemigo en pista. Pol no hizo caso a lo que decían los comentaristas de RTVE y se la jugó, al rojo o al negro con neumáticos de agua, que le condicionaron a quedar fuera de la lucha por el cetro mundial.

Màrquez dio caza a Nico, al que ayudaba su compañero Bradley, fiel escudero. Pero Marc, haciendo caso omiso a la pizarra que le marcaba P2OK, luchó como un jabato para alzarse con la victoria. Una victoria luchada y trabajada, que borró del mapa su error de novato e hizo que se acercaran a felicitarlo pilotos como Colin Edwards. Lo dijo Bradley Smith en sus declaraciones al final de carrera -Marc merece ser campeón del mundo.

Pues eso, que nos espera un final de fiesta con traca por todo lo alto en Valencia, con el motociclismo español rompiendo récords por doquier en una temporada que tardaremos en olvidar. Ojalá sea el principio de una larga amistad. Más bien, ojalá sea el principio de una larga hegemonía.

jueves, 21 de octubre de 2010

Kevin Stuttgart entrevista a Dani "Dos Esquis"

Queridas personas que leéis mis parrafadas. La entrada de hoy es distinta a todas las que había hecho hasta el momento. Hasta la fecha, únicamente había escrito sobre lo que opinaba de ciertos aspectos que me interesaban y deseaba compartir. La entrada de hoy, en cambio, es un ejercicio periodístico en toda regla ya que he tenido el privilegio de entrevistar a Daniel Arran Ferri, un chico que, bajo el alias de Dos Esquis, lleva tiempo planeando una aventura que va a iniciar este invierno. Tanto para él como para mí ha sido una experiencia nueva. Para Dani era la primera entrevista que concedía y para mí ha sido una novedad muy emocionante hacer este juego de pregunta-respuesta. Puedo escribiros que los dos hemos disfrutado mucho, cada uno en su papel de entrevistado-entrevistador.

Pero…no perdamos el mundo de vista, así que, sin más dilación…


Kevin Stuttgart: Antes de nada quiero agradecerte que me hayas concedido unos minutos; ya sé que ahora se acercan unas fechas intensas para ti y tu proyecto.

Dos Esquís: De nada. Para mí es un placer y un honor ser la primera persona a la que entrevistas. Te agradezco mucho que des a conocer mi iniciativa desde tu blog, del que soy un asiduo lector. Y sí, realmente ahora empieza la recta final. Dentro de un mes aproximadamente empiezo a trabajar en el proyecto sobre el terreno, en Vielha.

K.S.: ¿Y ya lo tienes todo listo?

Dos: No, todavía me faltan algunos cabos por atar.

K.S.: ¿Cuáles?

Dos: Tengo que terminar de coordinar la ruta entre las distintas estaciones, ya que algunas no abren entre semana y hay que cuadrar las fechas para perder el menor tiempo posible. La incógnita de no saber cuando y en qué condiciones van a abrir algunos centros supone un handicap importante y tengo que contactar con algunas estaciones que todavía no se han puesto en marcha.

K.S.: He visto en Internet que empezaste a imaginar este proyecto unos años atrás. ¿De donde salió la idea?

Dos: La idea surgió en Cantabria una noche de insomnio, cuando trabajaba para la Cruz Roja. Por aquel entonces ya llevaba año y pico viviendo en una furgoneta que se convirtió en una casa con ruedas y estaba harto de oír, ver y leer las aventuras de los demás en la radio, en la tele o en los libros. Así que empecé a soñar una aventura desde un punto de vista muy nómada. A finales de 2008 estaba en Andorra arrancando el proyecto Nomadesdesmon, pero lo tuve que abortar a mediados de enero por varios motivos, entre ellos una pésima planificación.

K.S.: ¿Y ahora?

Dos: Ahora tiene otro enfoque. Desde entonces el proyecto ha evolucionado mucho y lo he planificado mejor. Llevo varios meses contactando con las estaciones y con las entidades, documentándome y estructurándolo todo. El hecho de haberlo intentado y haber fracasado duele mucho pero en cierto modo agradezco haber fracasado porque creo que he aprendido bastante de toda aquella experiencia; yo diría que se aprende de los fracasos porque de los éxitos solamente se disfruta ¿no?

K.S.: Creo que es un punto de vista muy constructivo y que, desgraciadamente, a veces no se valora lo suficiente. Nos olvidamos de dar las gracias demasiado a menudo, por lo menos yo, cuando las cosas van bien, pero pienso que también debemos darlas cuando las cosas van mal porque es fracasando, como bien dices, cuando aprendemos de nuestros errores. Volviendo al proyecto, si no me equivoco, consta de varias partes: un reto aventurero, un objetivo social, un documental, una guía…

Dos: Si. Primero está lo que yo llamo el “reto aventurero” que consiste en esquiar en todas las estaciones de esquí alpino y de esquí nórdico de España esta temporada 2010-2011.

K.S.: Y luego está la parte social

Dos: Exacto. Sabía que las estaciones colaboraban con distintas entidades y colectivos con el fin de facilitar el acceso al deporte a personas que no podían o que tenían grandes dificultades para ello, pero me dio la impresión de que no se le daba mucha importancia, con lo cual decidí iniciar una labor de investigación y recopilación de información para dar a conocer todas las acciones que realizan las estaciones de esquí enfocadas a colectivos de personas desfavorecidas y también de todas las actividades relacionadas con los deportes de invierno que se impulsan desde este tipo de entidades.

K.S.: Y esto, ¿lo haces respaldado por alguna asociación o algún colectivo?

Dos: Pues no. Es una iniciativa propia y privada, por mi cuenta y riesgo, vaya. Debo decir que he hablado con gente que me han alentado a seguir y que me han dado buenos consejos pero, hasta el momento, solo cuento con el apoyo y la colaboración de Graficas Altagraf, la Escuela Jemape y la web de Esquí Adaptado. Espero que la cosa cambie pero en todos lados tienes que oír que la cosa está muy mal y es un poco frustrante.

K.S.: Me lo imagino. Entonces, todos los costes del proyecto van a cargo tuyo

Dos: Bueno, como ya te he dicho espero conseguir el patrocinio de algunas marcas y de empresas que me podrían ceder parte del material que necesito para el viaje y luego cuento con el dinero que voy ahorrando. Tengo un presupuesto ajustado, pero espero que me sirva para, por lo menos, completar el reto de esquiar en todas las estaciones. Además ten en cuenta que cuando regrese todavía faltará mucho curro por hacer: lo primero será terminar de escribir el memorándum y luego intentar conseguir alguna subvención para esta parte social del proyecto. También habrá que organizar y pasar a limpio toda la información recogida para las guías, editar y montar los videos para presentarlos a festivales y concursos…

K.S.: Esos son los otros objetivos de “Con un par…de esquís", ¿verdad?

Dos: Si, perdona, que me he adelantado. Durante el viaje, aparte de entrevistarme con los responsables de las estaciones y contactar con las entidades de tipo social que hacen actividades relacionadas con los deportes de invierno, voy a documentar mi estancia en todas y cada una de las estaciones con su artículo y su ficha correspondiente para una guía que tratará todos los aspectos que quiero destacar. Quiero dar especial relevancia al turismo de vehículos vivienda, pues me parece una opción muy a tener en cuenta en un futuro y también tengo la intención de hacer uno o varios documentales con las fotos y los vídeos que haga durante el viaje.

K.S.: Bueno Dani, se nos acaba el tiempo. Dejame decirte que, en mi opinión, se trata de un proyecto muy ambicioso que espero que esta vez sí que puedas concluir con éxito, deseo que todo te salga bien.

Dos: Muchas gracias Kevin, lo mismo digo. Ya sabes que a mí me gusta mucho leerte. Ha sido un placer hablar contigo. Recuerdos a tus lectores.

K.S.: Gracias.

lunes, 18 de octubre de 2010

Egosurfing* de Llucia Ramis. El asterisco forma parte del título

Debo escribir que ha sido este uno de los pocos libros que me he leído sin que me gustara. La novela escrita por Llucia Ramis no me ha gustado en su conjunto. De principio a fin está repleto de una verborrea poética que para mi gusto es insoportable. Muy salpicada de lo que yo considero escritura automática, la autora rellena páginas y páginas con una prosa digna de un viaje de ácido lisérgico, lo que me ha provocado ciertas risas y sonrisas, aunque pocas. Creo que si quería tratar el tema de la egolatría internautica, bien podría haber elaborado un libro más ameno de leer, distinto, aunque esto es lo que, en definitiva, marca el estilo de cada escritor, y si fue merecedora del Premi Josep Pla en este presente 2010, por algo será. Yo simplemente opino y mi opinión no es muy favorable. Vamos, que si tenéis otros libros en mente, mi consejo es que podéis esperar a leer Egosurfing* tranquilamente. El asterisco forma parte del título.

Llucia nos cuenta la historia, a la que yo encuentro ciertos matices autobiográficos aunque no la conozca ni sepa nada de su vida, de una chica a la que acusan de querer matar a un chico al que le cae una bolsa de basura cuando pasea por la barcelonesa calle de Sant Pere Més Alt, rayana al Palau de la Música, desde el piso que ésta ocupó años atrás, en su época universitaria. Ella es una escritora mallorquina de la que pocos conocen su existencia hasta que una reportera la acusa por televisión de ser una presunta homicida.

Se establecerá un trío protagonístico formado por Rut, la reportera, Teo, el chico al que le cae la bolsa y la heroína sin nombre, pues mantiene el anonimato en todo el libro.

En primera persona y con saltos espaciocuánticotemporales, va narrando sus propias venturas y desventuras, cosas que le ocurren con su relación con Teo, personaje enigmático y con un pasado por analizar que trabaja en La Casita Blanca (reconocido meublé barcelonés), con Rut, la reportera aspirante a periodista mediática dispuesta a vender a su madre por tener unos minutos de fama hertziana y con Carles, amante esporádico, casado, con hijos y reportero de guerra.

La historia sigue una línea bastante plana, sin altibajos remarcables, a no ser por la inclusión de hechos y situaciones, más o menos verídicas, sacadas de la red, que le dan cierta gracia y respiro al libro.

Se me ha hecho pesado, pese a la delgadez de sus 331 páginas, en su impresión catalana por Editorial Destino. Me hacía volver a releer demasiadas veces un mismo párrafo o echarle un vistazo a la página anterior para retomar el hilo narrativo.

En fin, un libro que, en mi opinión, no merece premio alguno, aunque mi opinión tampoco cuente, al no contar cuentos. En estos casos me gustaría leer algunas de las obras que se presentaron y saber porqué se eligió Egosurfing* como ganadora sin rival, cosa que probablemente no suceda.


Feliz lectura.

jueves, 14 de octubre de 2010

Perdonen, pero ¿tienen otro planeta? Es que el nuestro está en las últimas

¡Qué liberador puede ser volver a ver el cielo después de más de dos meses con una roca como techo!

La pasada madrugada sucedió un hecho del que estuvieron pendientes más personas que del Mundial de fútbol de Sudáfrica. Es sorprendente la mediatización que se ha hecho del hecho. Gracias a la tecnología se ha podido retransmitir en vivo y en directo todo lo relacionado con ello.

Ahora lo podremos averiguar todo sobre esa gente, sus vidas, sus aficiones, el número de hijos. A mi particularmente solo me interesa saber como termina la historia del minero al que esperaban su esposa y su amante.

La realización de labores de rescate de unos mineros en Chile ha generado unos niveles de audiencia espectaculares. Si no me fallan los cálculos, uno de cada 6 habitantes de este planeta estaba pendiente de unas vidas soterradas 700 metros bajo el suelo. Ya fue todo un milagro que sobrevivieran cuando la Tierra los engulló en el derrumbe de la mina San Estebán de Copiapó, han pasado 70 días sepultados, conviviendo en compañera soledad, aislados del mundo exterior, que ha seguido girando y girando. Ellos habrán girado en sus entrañas, más cerca del corazón de Gaia.

No deja de sorprenderme la no ocurrencia de una desgracia, tanto en los momentos iniciales de esta odisea, como en los últimos instantes de la misma porque, que 33 personas sufran un accidente y queden atrapadas, se puedan localizar y se confirme su estado de salud, luego se las alimente mientras se hacen los preparativos para sacarlas de allí y encima la operación salga bien, no entraba dentro de mis pesimistas presagios. Y yo que me alegro.


No puedo alegrarme, en cambio, del vertido que sucedió en Hungría y que ya ha supuesto la muerte de siete personas y de una parte importante de la vida fluvial de este y sus países vecinos, con la amenaza de una nueva ruptura de los diques que contienen los residuos tóxicos procedentes de la transformación del alumínico metal. La desgracia ocurrida ya no me sorprende tanto, porque tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y el cántaro se rompió, y esparció su veneno, salpicando y matando a su paso.


Es lamentable el trato que le damos al planeta que nos da cobijo, que nos dio la vida y nos mantiene en órbita, dando vueltas alrededor de un Sol que nos calienta. Igual como encuentro lamentable el trato que nos damos a nosotros mismos, permitiendo que se nos manipule y se nos explote, estando enrolados en un sistema que únicamente se perpetua en beneficio de unos pocos.

Ahora mismo yo tampoco estoy para gritar ¡basta! Escribo basta con la yema pequeña, rozando las teclas para no hacer ruido, consciente de que formo parte, de que soy parte de un engranaje de una maquinaria que no funciona bien.


Hoy se han hecho públicos unos datos que a mí me parecen escalofriantes, aunque ya hacía tiempo que se venía diciendo algo por el estilo.

Resulta que necesitamos otro planeta. Sí, sí. El nuestro ya no podrá mantener nuestro ritmo. Yo creo que a esos pocos beneficiados tampoco les interesa encontrar fórmulas para que lo haga, cosa que, por otro lado, yo encuentro que sería más fácil de lo que nos quieren hacer creer.

Mi apuesta es apoyar, propagar, propiciar y otros verbos positivos que acaben en ar, la eliminación de la industria armamentística y su reconversión en la investigación y el desarrollo de materiales y energías que sean biodegradables, sostenibles, limpias e incluso que aporten residuos aprovechables. Hay recursos y tecnología suficientes para intentarlo, lo cual es básico para poder seguir habitando en este mundo y no tener que emigrar a otro, con el más que probable trágico y dramático resultado para ese planeta y sus habitantes.

El otro día, con un colega, tuve este presentimiento: imaginamos un futuro próximo, como en las películas o las series de ficción, pero no seríamos nosotros los que seríamos sometidos al yugo de una especie alienígena, como la mayoría de ficción nos muestra.

Nosotros seríamos los tiranos, los chungos. Ya lo somos actualmente entre nosotros y la Historia nos demuestra que siempre hemos tiranizado y nos hemos aprovechado de lo que hemos considerado una civilización inferior, ya fuera por razones de raza o de religión, aunque siempre, al fin y al cabo, lo hayamos hecho por motivos económicos.

Y será la economía, en mi opinión, la que nos destruya si no cambiamos nuestra forma de ser. O lo hace la economía o lo harán unos extraterrestres más chungos que nosotros.











miércoles, 13 de octubre de 2010

Dos de una tacada. Japón y Malasia.

Tenía una cuenta pendiente con mi afición a las dos ruedas ya que todavía no había escrito nada sobre las dos últimas carreras y quiero transcribir algunas de las sensaciones que me transmitieron.


Las imágenes que quedaron grabadas en mi retina fueron las de los adelantamientos entre un Valentino Rossi que volvía por sus fueros y un Jorge Lorenzo que se tuvo que rendir a la evidencia.

Y lo evidente es que pocos pilotos hay capaces de disputar y ganar de tu a tu al campeón de campeones que es Il Dottore. Gustará más o gustará menos pero el caso es que el italiano ha llegado a dominar estas maquinas a un nivel tan alto que puede permitirse el lujo de arriesgar y apurar y trazar las curvas por sitios que otros pilotos ven como una trazada imposible de hacer sin terminar besando el duro y gris asfalto. Porque Valentino es así, y se mete por donde puede y sale por donde le dejan, y no se cae. Y todo le sale bien. ¿Todo? Todos lloran cuando Valentino les hace una treta de las suyas...pero él también llora. Y me haré pesado con esto, pero no olvidaré el cabreo que le pilló cuando Toni Elías se lo fulminó en Portugal, ganándole la partida sin contemplaciones. El manresano impuso su garra y tuvo su buena dosis de suerte para ese día.

Cuando oí las declaraciones de Lorenzo tras la carrera, un poco enfadado por la actitud de su rival de equipo, no entendí muy bien cual era el motivo de la queja. O el mallorquín no ha visto nunca competir a Rossi o yo no lo entiendo. Vamos a ver Jorge: si sabes que el puto crack de los últimos tiempos montado sobre una moto sobre el alquitrán está en la situación que está, que hace tiempo que no gana y tiene un hambre que ni una barra de pan con su crema de cacao se la quita y que, además, esto de la lucha cuerpo a cuerpo le tira más que un caramelo a un niño ¿pa qué te metes? Si tienes un colchón de puntos y entras al trapo, ya sabes lo que hay, Valentino no va a dar su brazo a torcer, por mucho que te tenga que echar una mano.

Las declaraciones de Rossi, sin embargo, eran lo que son siempre, una explicación vista desde su propio prisma, justificando unas acciones que benefician el espectáculo, aunque en Yamaha estuvieran mordiéndose las uñas.

Para mí es indudable que esas dos últimas vueltas crean afición y que, si no se caen, por mi pueden seguir.


Y seguirán, es indudable, aunque el mallorquín demostrara este último fin de semana que se guardaría muy mucho de pelearse con alguien que sabe que le puede. De Japón nos llevaron a Malasia y en una semanita volvíamos a tener motos, para nuestro goce y disfrute.


Esta vez no había que madrugar tanto y a las siete menos nada el que escribe ponía el televisor en marcha para deleitarse con otra exhibición del pequeño gran Marc Màrquez que se pone líder en el octavo de litro.

Y luego vino Moto2.

Me pongo de rodillas y le hago la ola a quien creo que se merecía un Mundial desde hacía mucho, mucho tiempo. Me encanta su forma de pilotar, la imagen que da, lo que dice y como lo dice. Pero ha sido el típico caso de falta de suerte. Cuando reparten suerte, a algunos no les toca nunca y este parecía ser el rol que tenía asignado Toni. Perder, por un motivo o por otro, la mayoría de ellos injustos. Pero Toni no se ha rendido nunca y al final la estrella, su estrella, le ha guiado hasta conseguir de una puñetera vez su primer título mundial. Espero que sea el principio de una gran amistad entre él y las victorias. Felicitats Toni! A ti y a los tuyos.


Con mi querido Dani Pedrosa fuera de combate y anunciando que no iba a correr en Sepang, Jorge lo tenía muy fácil para erigirse como justo campeón y relevar a Àlex Crivillé como segundo español en conseguir un título mundial en la categoría reina. Lo único que tenía que hacer era conseguir una novena posición, algo que ya ha demostrado que podía lograr sin demasiado esfuerzo, viendo su historial esta temporada. Y lo hizo.

Evitando peleas innecesarias cruzó cuarto la línea de meta. Y hubo gran regocijo.


Quiero hacer un apunte. Un apunte con un velo de tristeza que he preferido dejar para el final, para no ensombrecer de buenas a primeras este retomar de escribir sobre las motos.

Después del terrible accidente que sufrió Shoya Tomizawa, ese maldito accidente que nos dejó huérfanos de un piloto con mucho talento, de quien todo o casi todo se ha escrito ya, se llegaba al Gran Premio de Japón, a disputar en el circuito de Motegi. Me causó mucha impresión ver la entereza con que la familia recibía las muestras de condolencia, como el libro en el que los aficionados pudieron escribir y transmitir sus mensajes de pésame o el trofeo al mejor piloto de la categoría, así como la retirada de su 48, que ya ningún piloto volverá a lucir en su carenado.

Analizándolo en frío y en mi opinión, el trofeo Michel Métraux no tiene mucho sentido en esta categoría, ya que por un lado se premia al mejor piloto privado y en Moto2 todos lo son y en este circo todavía no se ha representado la ultima función. Además, el mejor piloto ha demostrado serlo nuestro grandísimo Toni Elías, que por fin tiene la recompensa a tantos años de esfuerzos, sacrificios y desesperantes decepciones.

Fue un bonito gesto por parte de todos los pilotos; un gesto que, como los otros, la família agradeció con una serenidad y una compostura dignas de los samurais. Nos vemos en Australia.


martes, 5 de octubre de 2010

Veinte días

Hace veinte días tuve que interrumpir mi modus vivendi para inmiscuirme y entrometerme en el fascinante mundo de las labores remuneradas y constatar, de paso, que la maldita precariedad, los abusos por parte de un despótico y tacaño empresario y el acongojamiento al que se somete a una persona por medio de la coacción laboral, o sea, situaciones que ya había sufrido anteriormente, siguen vigentes a día de hoy, apenas una semana después de la famosa y por mi considerada estúpida huelga general. Sí, esa mamarrachada general orquestada por unas entidades que solo alzan la voz cuando ven peligrar su situación y que hace mucho tiempo que dejaron de defender la libertad de los trabajadores y trabajadoras y se integraron en la pantomima del mal llamado derecho a trabajar, que debería pasar a llamarse derecho a ser esclavizado por un sistema que únicamente lleva a la destrucción de la felicidad. Y es la felicidad, en mi opinión, el último motivo por el cual creo que estamos aquí y el sublime sentido de la vida.

Tema aparte es la violencia que mostraron ciertos individuos y que merece un artículo él solito y que apunto como tarea pendiente.


El derecho a trabajar se ha ido convirtiendo en el derecho a ser explotado y privado de libertades y aspiraciones. ¿Qué libertad puede tener una persona que no puede crear nada? Esta persona que tiene que hacer malabares para ajustar su nómina o sus ingresos, cuando llega a la casa que tanto le cuesta pagar no tiene energías para nada más que para levantar el mando a distancia y encender la caja tonta para evadirse de su asquerosa y mal pagada rutina laboral. Mal pagada en todos los sentidos, tanto económica como creativamente: -¿Para qué me voy a esforzar en pensar una mejora para mi puesto, si la respuesta va a ser que si no me gusta como está ya me puedo largar?


Han sido veinte días de promesas y engaños, de agacharse y poner el culo en pompa para que una pareja de negreros se fueran turnando y ganando dinero a costa de ponerme el orificio rectal como la bandera de Japón. ¡Eh, y con disponibilidad absoluta!

Veinte días de ilusionarme en tener un contrato con un buen sueldo que me permitiera ir construyendo parte de un sueño futuro.

Veinte días de incertidumbre, de no saber qué día podría librar y dedicarme a hacer aquello que realmente me motiva y me aporta un mínimo, aporta una pequeña parte de felicidad a mi alma.

Veinte días en un lugar con unas condiciones de higiene dignas del peor retrete de los anuncios de Cillit Bang.

Veinte días. El penúltimo de estos ha dejado mi oreja amoratada y dumboide gracias a un tremendo golpe que me propinó una barra de hierro en mi pabellón auditivo izquierdo y que hizo que se me hinchara como un tomate transgénico, sin acudir al centro médico por no estar ni contratado ni asegurado, evitando así una complicación a una gente que no se ha complicado lo más mínimo en soltarme que me pagaría trescientos euros por esas veinte jornadas.

Veinte días con una sola mácula que, de haber estado cubierto con todas las de la ley, se hubiera podido subsanar sin más.

Veinte días de comprobación de unos hechos que no solo sufro yo, sino que son una constante en la comarca en la que vivo.


Por suerte han terminado, aunque mi lucha no ha hecho más que empezar. Comienza ahora un agotador y cansino viaje por los laberínticos caminos de la legalidad para conseguir reclamar y obtener la cantidad de dinero que creo que me corresponde y, a poder ser, la debida cotización a las arcas de la Seguridad Social.